Wednesday, May 22, 2013

Contigo, pan y cebolla últimas funciones.



Fotos: Ulises Regueiro.

Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami

presentan

Las dos últimas funciones de la temporada, sábado 25 a las 8:30 pm y domingo 26 a las 6:00 pm. Reservaciones 786 853 1283

4599 sw 75 Ave. Miami Fl. 33155
Bird Road Art District

Contigo, pan y cebolla original de Héctor Quintero

dirección artística y puesta en escena de Alberto Sarraín

Elenco (por orden de aparición)

Fefa Micheline CALVERT
Lala Yvonne López ARENAL
Lalita Liset JIMÉNEZ
Anselmo Carlos Alberto PÉREZ
Anselmito Andy BARBOSA
Fermina Mirian BERMÚDEZ
Pepe Pardo Yoelvis BATISTA
Alfredo Christian OCÓN

Tuesday, May 14, 2013

Contigo, pan y cebolla en la recta final.


Foto: Arturo del Monte.
"Contigo, pan y cebolla" Sábados a las 8:30 pm y domingos a las 6:00 pm. Última función de la temporada el domingo 26 de Mayo. Reservaciones: 786 8531283.

Si desea información de nuestra programación puede escribir al siguiente email: Akuarateatro1@gmail.com

Thursday, May 2, 2013

Yvonne López Arenal: ¿qué tiene Lala Fundora?


FOTOGRAFÍA DE ULISES REGUEIRO
 
Entrevista a Yvonne López Arenal
Por Rosa Ileana Boudet. Lanzar la flecha bien lejos.
 
Yvonne López Arenal es la intérprete de Lala Fundora en la puesta de Alberto Sarraín de Contigo, pan y cebolla, de Héctor Quintero en Akuara Teatro en Miami. Hace tres meses que estrenaron y todavía tiene público.  Interesada como pocas por los autores  cubanos y dramaturga ella misma además de actriz  –ha montado  El súper, de Iván Acosta y Réquiem por Yarini,  de Carlos Felipe durante su etapa en Los Angeles y en su sala Avellaneda (de Akuara) obras de   Alberto Pedro y  Rita Martin y proyectos propios como Gaviotas habaneras, su familaridad con dramaturgos tan diferentes, le otorga una perspectiva otra a la actriz. Cuando faltan escasas funciones para que baje de cartel, le pregunto por el enigma y el placer de interpretar un personaje tan vivo en la memoria.    

 De  lejos me ha sorprendido que un personaje escrito hace  más de cuarenta años haya tenido aceptación en Miami en un contexto tan diferente. ¿Qué tiene Lala Fundora?

 
 
Esa misma pregunta me hago yo, ¿Qué tiene Lala Fundora? Lala es una protagonista, una heroína cotidiana, conmovedora. Nació con una estrella destinada a quedarse para siempre en las tablas y en la memoria colectiva. La lucha de esta mujer por sacar adelante a sus hijos, a su familia, paraliza al espectador, es una sufrida madre, pero es también la eterna optimista, es simpática, es una fuerza de la naturaleza.  La gente vibra con ella desde que dice la primera palabra. Lala es el resultado de la capacidad que tuvo el autor para crearla, única, sui géneris y a la misma vez cercana a tantas madres que conocemos. Es un personaje con carácter, muy realista, bien construído, con una historia que nos resulta familiar.
Carlos A. Pérez e Yvonne López Arenal  (Fotografía de Ulises Regueiro)
A mí desde lejos, los tres meses de permanencia en cartel de la obra, en una ciudad con tantas otras ofertas culturales, me reafirma en que habría que valorar el llamado costumbrismo de otra manera. ¿Estás de acuerdo? Se ha hablado de costumbrismo, de vernáculo ¿No será que es sin más una obra excelente? ¿O es que su apelación sentimental y de melodrama ofrece al público pocas dificultades?

Ha sido un acierto la selección de esta obra y se lo debo a nuestro director. Es una obra que reúne muchos factores. Ante todo, en su género, que para nada pienso que es menor, es única, no hay concesiones al mal gusto, ni al chiste barato. La gente se reconoce en los personajes. Contigo pan y cebolla es una joya de nuestro teatro, es lo cotidiano en una dimensión que pocas veces se alcanza, eso la distingue y las personas lo perciben. Los personajes están bien construídos, descubres de manera sutil quiénes son. Para nada, me parece que apele a fórmulas de un facilismo melodramático. Su maestría consiste en lograr un arte que eleva a los actores y al público a un nivel pocas veces alcanzado. Sin perder la riqueza de lo popular, coloca al teatro costumbrista en la categoría que merece y el público lo aprecia. En el teatro de Héctor Quintero prevalece la condición de la inteligencia humana, sus historias rondan al ser humano ligado a la familia,  la sociedad y a su cultura. A la misma vez, tiene una universalidad que la induce a lo comprensible, las acerca a cualquier pueblo, independientemente de los rasgos inherentess que la identifican con nuestra cultura.
Liset Jiménez y Andy Barbosa (Fotografía de Ulises Regueiro)
¿Hay algo de Yvonne en Lala? ¿Cómo la construiste, de dentro hacia fuera, de afuera hacia dentro?

Sí, aunque Lala al principio me parecía muy distinta a mí, fui descubriendo muchos rasgos communes, puntos de contacto que me acercaban a ella y  me ayudaban a defenderme de los que me separaban, pues claro,  soy una mujer de otra época que concibe la vida y la resuelve de una manera  diferente. Aunque Lala es una entelequia, tiene muchos referentes, muchas heroínas cotidianas, muchas Lalas que admiramos y a las que aferrarme. Realmente el personaje me fue entrando por la piel y se apoderó de mi de una manera extraña, a veces se termina la obra y tengo que recapacitar y decirme a mi misma, Yvonne,  ya se fue Lala, hasta el próximo fin de semana y cerrar el telón. Eso nos pasa a los actores.

Construí el personaje  de las dos formas, desde los primeros ensayos le puse un vestuario que me acercara a Lala, pero tuve que ir pensando como ella desde el primer día para poder definir lo que me acompañaría en este viaje. Desde el principio quise encontrarle sus zapatos, algo para mí muy importante a la hora de construir un personaje, y claro, conversé con el director y el diseñador sobre esto.  Luego cuando llegó el vestuario, ya Lala tenía peinado, zapatos, forma de caminar, cadena de acciones producto de una forma de ser, de un pensamiento coherente, pero como una segunda naturaleza que me permite estar alerta ante todo lo que ocurre e en escena. Las manos de Lala, cómo las usa, en eso pensé mucho, pues los cubanos hablamos con las manos, pero cada uno es un mundo y no todos hacemos lo mismo. Yo acababa de interpretar a Magda, un personaje que adoro de Nevada,  de Abel González Melo, un autor extraordinario,y Magda es cubana  también. Para ella busqué toda una partitura de acciones con las manos, pero esta era una mujer amarga, nerviosa hasta el retorcimiento,  capaz de comerse hasta el último pellejito mientras se debatía en toda una trama existencial y Lala no tiene tiempo para eso, está siempre haciendo algo, preocupada por resolver algo que anhela para su familia. Agradece con las manos y con el corazón, atiende a sus hijos y su marido, los palpa. Lleva su trapito de cocina de un lado a otro en ese afán de “perfección”. Finalmente, veo el caparazón ligado a su cadena de pensamientos, a sus emociones más íntimas, uno y otro van de la mano, se necesitan.

¿Sentiste de alguna manera la tradición de las puestas que has visto (y Lala, claro) como un peso o te libraste de esos recuerdos?


Vi en la tradición de nuestro teatro, recuerdos maravillosos, no quiero librarme de ellos, por suerte fui testigo de la celebración de los veinte años de Contigo pan y cebolla, mientras estudiaba en el ISA y recordé el deleite que sentí cuando vi a Berta Martínez, Silvia Planas, José Antonio Rodríguez y el resto de un gran elenco, una genialidad. La recuperación de ese recuerdo me hizo ver que lo que hacíamos era un homenaje a esos grandes del teatro cubano y ese era el reto. Por cierto, tuvimos a Flora Lauten, la primera Lalita en nuestra sala al comenzar la temporada. Me di cuenta que teníamos en nuestras manos la recuperación de tantas obras maravillosas y que el público conocería, en algunos casos, esa tradición y que en otros crecerían en la nostalgia a través de nosotros. Me transporto en cada función a la sala de Teatro Estudio, eso para mí es maravilloso.

Creo que la puesta de Alberto Sarraín y el  trabajo de mis compañeros  me permite ese viaje de ida y vuelta. Ese amor que emana de todos, llega al público. Lo que pido para cada función es que esa magia florezca y que esos recuerdos nos protejan cada noche. Este proyecto fue además, como “Crónicas de una muerte anunciada",  la profecía de un éxito anunciado. De ella me habló Antonio Orlando Rodríguez para que la incluyera en nuestro repertorio cuando abrimos la sala hace dos años, y tú me dijiste: Si Contigo, pan y cebolla no tiene público en Miami, eso sí que sería noticia. Esa obra no falla.

Akuara Teatro
4599 SW 75 Ave. Miami
Tel. 786-853-1283 
 
Funciones: Sábados 8:30 pm y Domingos 6:00 pm

Monday, April 29, 2013

Finaliza temporada de Contigo pan y cebolla.




Fotos Ulises Regueiro. Andy Barbosa, Carlos Alberto Pérez  e Yvonne López Arenal.
 


"Contigo pan y cebolla, en sus dos últimas funciones, no se la pierda... Gracias a todo el público que ha llenado nuestra sala. "Contigo, pan y cebolla" en Akuara Teatro sábado 4 a las 8:30 de la noche y el domingo 5 a las 6:00 de la tarde. Para reservaciones llame al 786 853-1283.


 ATENCIÓN Estas últimas funciones de "Contigo pan y cebolla" tendrán un descuento (mitad de precio) para todos los actores que quiersan ver Contigo pan y cebolla, llamen y reserven por favor. Precio regular: $20.00 actores: $10.00, grupos senior y estudiantes: $15.00. GRACIAS. Akuara Teatro 4599 SW 75 Ave. Miami. FL 33176. 





Video promocional de Contigo pan y cebolla.

Wednesday, April 17, 2013

Contigo pan y cebolla últimas semanas.



 Fotos: Julio de la Nuez.

¡Últimas semanas de Contigo pan y cebolla, no se la pierda!... Gracias a todo el público que ha llenado nuestra sala. Contigo, pan y cebolla continúa en Akuara Teatro los sábados a las 8:30 de la noche y los domingos a las 6:00 de la tarde, hasta el 12 de mayo. Para reservaciones llame al 786 853-1283, Akuara Teatro, La Má Teodora Archivo Digital de Teatro Cuba de la Universidad de Miami presentan.

Contigo, pan y cebolla 
original de 
Héctor Quintero 

dirección artística y puesta en escena 
de 
Alberto Sarraín

Elenco (por orden de aparición) 

Fefa Micheline CALVERT 
Lala Yvonne López ARENAL 
Lalita Liset JIMÉNEZ 
Anselmo Carlos Alberto PÉREZ 
Anselmito Andy BARBOSA 
Fermina Mabel ROCH 
Pepe Pardo Yoelvis BATISTA 
Alfredo Christian OCÓN 

Equipo creador 
Producción: Yvonne López ARENAL, Luis SUÁREZ, Carmen DÍAZ, Daniel CORREA, Alberto SARRAÍN y Christian OCÓN 

Diseño de escenografía y decoración Luis SUÁREZ 
Diseño de luces Mario García JOYA 
Diseño de vestuario Luis SUÁREZ 
Banda sonora Mario García JOYA 
Fotografía Julio de la NUEZ, Daniel CORREA, Pepe MURRIETA, Ulises REGUEIRO y Mario García JOYA 
Diseño del cartel Álvaro MARTÍNEZ 
Asesoras Dra. Carmen DÍAZ y Dra. Lillian MANZOR. 
Asistencia de dirección y jefatura de escena Christian OCÓN 
Operador de luces Rolando SANTINI 
Jefe de sala Manón BENAZET y Miriam BERMÚDEZ 
Dirección General de Akuara Teatro Yvonne López ARENAL

Monday, April 1, 2013

CONTIGO PAN Y CEBOLLA.




En el mes de abril "Contigo, pan y cebolla" continuará los sábados a las 8 y 30 pm y los domingos a las 6:00 pm. Llame para reservar al 786 853-1283. Contigo, pan y cebolla de Héctor Quintero. Ahora en escena en Akuara Teatro, bajo la dirección de Alberto Sarraín. 4599 SW 75 Ave. Sábados a las 8:30, domingos a las 6:00 de la tarde. Llame para reservar al 786 853-1283.
TN3 Promoción de Contigo pan y cebolla.

Contigo, pan y cebolla Celebración de la cubanía


Elenco de 'Contigo, pan y cebolla' Micheline Calvert (izq), Carlos Alberto Pérez, Yvonne López Arenal, Liset Jiménez y Andy Barbosa.

Foto: José A. Iglesias / El Nuevo Herald

Contigo, pan y cebolla 
Celebración de la cubanía

Habey Hechavarría Prado
Especial/El Nuevo Herald

La representación de Contigo, pan y cebolla, texto emblemático de la dramaturgia insular, que presentan Akuara Teatro, La Má Teodora y el Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami, ofrece al público de la ciudad una agradable e íntima celebración de la cubanía.

La pieza costumbrista escrita por Héctor Quintero, ahora bajo la dirección de Alberto Sarraín, conserva su proyección cómica y vernácula en un montaje que respeta la estructura original de tres actos. De este modo, incorpora breves entreactos propiciando el descanso, la socialización y el acompañamiento reflexivo. Excelente decisión para una obra centrada en un tema medular del teatro cubano: la familia como metáfora de la sociedad.

La historia se ubica en Cuba, durante la segunda mitad de la década del 1950, y narra casi tres años y medio del enfrentamiento de una familia con sus dificultades materiales. Los esfuerzos de Lala y de su esposo Anselmo junto a sus hijos, Lalita y Anselmito, y a Fefa, hermana de Anselmo, tejen un argumento con numerosos atractivos, entre los que destacan las maniobras de Lala para simular cierto nivel económico y vivir por encima de las posibilidades que permite el ínfimo salario de Anselmo. A pesar de los esfuerzos familiares, una burlona fatalidad gobierna los sucesos y provoca situaciones que el director de la obra transforma en contrastes de aliento tragicómico, o agridulce, semejantes a los sabores y sinsabores de la existencia.

Desde el punto de vista escénico, la veneración del texto original jerarquizó dos lenguajes artísticos: el diseño escenográfico y las actuaciones.

El primero sugiere la época, apoyado por la iluminación y el vestuario, a través de la típica sala de una ecléctica casa habanera con paredes despintadas y húmedas, fotos vetustas, un mobiliario gastado y adornos raídos. Contrasta el uso anacrónico de un refrigerador que más bien recuerda los que todavía abundan en Cuba. Nos conmueve la imagen de una pobreza que no solo es humildad “de antes” sino estampa de la vida actual en amplios sectores del pueblo cubano.

Las actuaciones consiguen diferentes niveles de eficacia que, en especial, equilibran las interpretaciones femeninas. Micheline Calvert (Fefa) trabaja con sutileza y mesura un personaje secundario pero determinante por su incidencia dramática y comicidad. Yvonne López Arenal (Lala), actriz y directora general de Akuara Teatro, despliega con inteligencia la caracterización de una madre sacrificada con la cual consigue emocionarnos. Y Mabel Roch (Fermina, la vecina impertinente) acentúa el tono humorístico a partir de una interpretación que incursiona en la parodia con aliento farsesco.

El director incluye momentos musicales que conectan realidad e irrealidad mediante elementos de matriz melodramática. El bolero y las radionovelas, la literatura de Corín Tellado o los sueños empresariales de Anselmo cuando intenta vender sus “Durofríos Prieto” son signos de una lucha contra circunstancias e hilos que forman un destino adverso. Pero algo esencialmente cubano supera el infortunio. La familia decidió sobrevivir, permanecer y sonreír ante las dificultades, donde la esperanza y el amor serán las únicas certezas mientras no controlen las cuerdas de la historia. Y aunque parezca terrible, no lo es tanto gracias al vencimiento de una alegría profunda, la apertura hacia lo nuevo, la celebración de la vida. • 

Contigo, pan y cebolla todos los viernes, sábados y domingos en el teatro Akuara situado en el 4599 SW 75 Ave. Viernes y sábados a las 8:30 de la noche y domingos a las 5:00 de la tarde. Las entradas pueden reservarse en el teléfono 786 853-1283.

Saturday, March 16, 2013

Contigo pan y cebolla.

Contigo pan y cebolla, la inconformidad como costumbre
Yo siempre digo que los cubanos somos un pueblo castigado, porque, según El Viejo Testamento, los judíos perdieron la tierra prometida por dudar de la palabra de Dios y mirar hacia atrás, por lo que estuvieron 40 años vagando por el desierto, pero nosotros los cubanos teníamos la tierra prometida, el paraíso, antes de 1959, y lo perdimos hace ya 54 años.
 
 Si para algo sirve reponer obras de teatro escritas en Cuba, en los tempranos sesentas, sobre la Cuba de antes de 1959, como Contigo pan y cebolla (1964)que es el caso que me ocupa ahoray El premio flaco (1966)ambas de Héctor Quintero–, es que el espectador cubano de hoy, cuando las está viendo, piensa en todo momento: “Y eso que ustedes no saben que lo que viene va a ser mucho peor”, excepto en Santa Camila de La Habana Vieja, escrita y estrenada por José Ramón Brene en1962 que por cierto debería ser montada en Miami también tal cual–, la que, al ser repuesta en 1992, en el Teatro Mella de La Habana, provocó aplausos atronadores del público cuando Camila, ante las loas a la Revolución de una vecina, le responde: “Sí, escobita nueva barre bien; deja que tú veas el hambre y la miseria que vendrán después”. 
 
Contigo pan y cebolla, repuesta ahora tan dignamente por Akuara Teatro bajo la dirección de Alberto Sarraín, es el mejor ejemplo de esa “inconformidad como costumbre” que caracterizó a la vida cubana de antes de 1959, por lo que el teatro que tan bien la refleja debiera ser llamado “teatro costumbrista de la inconformidad”, en vez de costumbrista a secas.
 
Me pregunto si no hubiera sido mejor adaptar la obra a las circunstancias “post-libreta de desabastecimiento”, para ver a Lala, a Anselmo y a Fefa quejarse de verdad cuando se les acabara la cuota de arroz y de huevos, y sin leche, porque ya todos pasaron de los siete años, y con el café mezclado con chícharo, sin hablar del C.D.R. vigilándolos y otras “minucias” revolucionarias, ¡ah!, eso sí, el entierro de Fefa les hubiera salido gratis, pero con la caja de plywood forrada con fieltro negro y las coronas bien caras.

Al menos en esa época se podía comprar un refrigerador nuevo y de calidad por solo 10 pesos mensuales, y poner teléfono en la casa, y con los $110 del salario de Anselmo pagar todos los cursos de la hija y la escuela de arte del hijo sin que nadie más trabajara en la casa, salario que tampoco aumentó después del Holocastro, así que con la botella de aceite a $120 al inicio del período especial no sé que se hubieran hecho; ya sería otra obra de teatro mucho más “liberal”.
 
En todo momento Lala se queja de todo, y paradójicamente, cuando de verdad todo sí fue ya motivo de queja, los cubanos dejaron de ser tan inconformes, y marcharon, marcharon y hasta se tuvieron que marchar, comieron menos y peor, y la compra del refrigerador fue solo por méritos laborales, en feroz competencia con sus compañeros de trabajo.
 
Claro que ni el colectivo de actores de Akuara ni Alberto Sarraín, el director de la puesta, tienen la culpa como artistas, de este karma cubano, y han logrado que la obra reviva en Miami, recreando fielmente esa atmósfera de la vida cubana predebacle que envuelve y signa a los protagonistas, sobre todo gracias a los excelentes diseños de escenografía y vestuario de Luis Suárez que “arropan” tan bien la puesta.
 
La Lala de Yvonne López Arenal es tan fresca y creíble que tal parece que se trasladó en el tiempo; “vive” el personaje del ama de casa cubana preholocastro como si ella misma lo fuera de verdad; Micheline Calbert “es”, sin la menor duda, Fefa, con el tono, la intención, la comicidad y el drama sazonados en su “punto” exacto; toda una lección magistral de actuación en una obra costumbrista como esta, sin excesos ni vulgaridades.
 
Carlos Alberto Pérez, como Anselmo Prieto, también se apropia del personaje y lo “vive” a la par de Lala-Yvonne, logrando su punto culminante a mi juicio en la escena de su alegre borrachera, cuando canta y baila, como buen cubano, para “celebrar” que no le dieron el esperado aumento.
 
Las dos intervenciones de Fermina, interpretada por Mabel Roch en actuación especial, tuvieron tal grado de verosimilitud  que no parecía teatro, sino más bien un reality show de los de ahora. Mabel matizó a la perfección su personaje de mujer ya madura pero bien conservada que anhela un compañero aunque sea casado, pero que le canta las cuarenta a quien sea si la sacan de quicio. 
 
Los hijos de la pareja fueron interpretados también de modo fresco y convincente por Liset Jiménez y Andy Barbosa, y Yoelvis Batista y José Quesada, los cobradores del refrigerador y de las fotos respectivamente,  cumplieron con sus fugaces papeles, sobre todo Yoelvis, al que le tocó ser “el malo de la película”.
 
Sirva pues esta exitosa reposición para que los cubanos reflexionemos sobre nuestra idiosincrasia, y en el exilio miamense valoremos más lo que tenemos aquí, porque la abundancia es una bendición, y el quejoso e inconforme “aquí nunca pasa” de Lala ya sabemos lo que nos trajo, así que esos que te responden, cuando les preguntan “¿cómo están?”: “Aquí, en la misma m…”, que lo piensen dos veces, porque a las Lalas y a los Ansemos reales vaya que sí les pasó, y demasiado.
 
                                              Baltasar Santiago Martín
                                  Fundación APOGEO para el arte público
                                           Miami, 30 de marzo del 2013       

Thursday, March 14, 2013

Contigo, pan y cebolla Celebración de la cubanía


Elenco de 'Contigo, pan y cebolla' Micheline Calvert (izq), Carlos Alberto Pérez, Yvonne López Arenal, Liset Jiménez y Andy Barbosa.

Foto: José A. Iglesias / El Nuevo Herald

Contigo, pan y cebolla 
Celebración de la cubanía

Habey Hechavarría Prado
Especial/El Nuevo Herald

La representación de Contigo, pan y cebolla, texto emblemático de la dramaturgia insular, que presentan Akuara Teatro, La Má Teodora y el Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami, ofrece al público de la ciudad una agradable e íntima celebración de la cubanía.

La pieza costumbrista escrita por Héctor Quintero, ahora bajo la dirección de Alberto Sarraín, conserva su proyección cómica y vernácula en un montaje que respeta la estructura original de tres actos. De este modo, incorpora breves entreactos propiciando el descanso, la socialización y el acompañamiento reflexivo. Excelente decisión para una obra centrada en un tema medular del teatro cubano: la familia como metáfora de la sociedad.

La historia se ubica en Cuba, durante la segunda mitad de la década del 1950, y narra casi tres años y medio del enfrentamiento de una familia con sus dificultades materiales. Los esfuerzos de Lala y de su esposo Anselmo junto a sus hijos, Lalita y Anselmito, y a Fefa, hermana de Anselmo, tejen un argumento con numerosos atractivos, entre los que destacan las maniobras de Lala para simular cierto nivel económico y vivir por encima de las posibilidades que permite el ínfimo salario de Anselmo. A pesar de los esfuerzos familiares, una burlona fatalidad gobierna los sucesos y provoca situaciones que el director de la obra transforma en contrastes de aliento tragicómico, o agridulce, semejantes a los sabores y sinsabores de la existencia.

Desde el punto de vista escénico, la veneración del texto original jerarquizó dos lenguajes artísticos: el diseño escenográfico y las actuaciones.

El primero sugiere la época, apoyado por la iluminación y el vestuario, a través de la típica sala de una ecléctica casa habanera con paredes despintadas y húmedas, fotos vetustas, un mobiliario gastado y adornos raídos. Contrasta el uso anacrónico de un refrigerador que más bien recuerda los que todavía abundan en Cuba. Nos conmueve la imagen de una pobreza que no solo es humildad “de antes” sino estampa de la vida actual en amplios sectores del pueblo cubano.

Las actuaciones consiguen diferentes niveles de eficacia que, en especial, equilibran las interpretaciones femeninas. Micheline Calvert (Fefa) trabaja con sutileza y mesura un personaje secundario pero determinante por su incidencia dramática y comicidad. Yvonne López Arenal (Lala), actriz y directora general de Akuara Teatro, despliega con inteligencia la caracterización de una madre sacrificada con la cual consigue emocionarnos. Y Mabel Roch (Fermina, la vecina impertinente) acentúa el tono humorístico a partir de una interpretación que incursiona en la parodia con aliento farsesco.

El director incluye momentos musicales que conectan realidad e irrealidad mediante elementos de matriz melodramática. El bolero y las radionovelas, la literatura de Corín Tellado o los sueños empresariales de Anselmo cuando intenta vender sus “Durofríos Prieto” son signos de una lucha contra circunstancias e hilos que forman un destino adverso. Pero algo esencialmente cubano supera el infortunio. La familia decidió sobrevivir, permanecer y sonreír ante las dificultades, donde la esperanza y el amor serán las únicas certezas mientras no controlen las cuerdas de la historia. Y aunque parezca terrible, no lo es tanto gracias al vencimiento de una alegría profunda, la apertura hacia lo nuevo, la celebración de la vida. • 

Contigo, pan y cebolla todos los viernes, sábados y domingos en el teatro Akuara situado en el 4599 SW 75 Ave. Viernes y sábados a las 8:30 de la noche y domingos a las 5:00 de la tarde. Las entradas pueden reservarse en el teléfono 786 853-1283.

Wednesday, March 13, 2013

Laughing through hard times in Cuba



Fotos: Ulises Regueiro

Laughing through hard times in Cuba


Like many people today, the middle-aged characters of the Cuban play, Contigo, pan y cebolla, must confront the reality of increasing necessities and shrinking salaries.


Written in 1962 by Cuban playwright Héctor Quintero, the play occurs before the Cuban Revolution. The phrase Contigo, pan y cebolla is the equivalent of the English, “Together, through thick and thin,” and it explores the toll that economic scarcity takes on the hopes and aspirations of ordinary people. The comedy, presented at Akuara Teatro, in Spanish with English supertitles, is a co-production with Teatro La Má Teodora and the University of Miami’s Cuban Theater Digital Archive.


Luis Suárez’s superb set design plunges the viewer into a typical Cuban living room, decked out with religious iconography and kitsch. A lace doily decorates the back of a rocking chair. Family photos and representations of Cuba’s patron saint, Our Lady of Charity, and Jesus clutter the walls.


Carlos Alberto Pérez and Yvonne López Arenal are a riot as the cantankerous couple, Anselmo and Lala. Like two geysers that erupt intermittently, their comedic timing is spot on. The play centers on Lala’s desire to own a refrigerator — the family still relies on blocks of ice. López Arenal is hilarious as Lala, whose obsession borders on the absurd. As Anselmo’s much-awaited pay raise never materializes, Lala schemes to get the refrigerator, but when she has to return it, she becomes desperate to keep up appearances.


When neighbor Fermina (hilariously portrayed by Mabel Roch) offers to take carry out her trash, Lala refuses out of fear Fermina will realize the family can only scrounge up watery soup and fried eggs for dinner.


Anselmo and Lala’s more laid-back adolescent children, played by Liset Jiménez and Andy Barbosa, temper their parents’ high-pitched histrionics, and Micheline Calvert is a stand-out as Fefa, Anselmo’s elderly relative who lives with the family. Fefa has little dialogue, but Calvert’s face speaks volumes. From one instant to the next, she can project indignation, cunning, annoyance and humor.


Director Alberto Sarraín has preserved the play’s original three-act structure with two small intermissions. In a time of diminishing attention spans this may seem risky, but it works. The space’s cozy feel and the brief intermissions give audience members the chance to chat between acts.


Although Contigo is steeped in Cuban colloquialisms, jokes, and profanity, the genuine characters and their hilarious way of dealing with life’s hard knocks make it very entertaining.


BY MIA LEONIN
Special to The Miami Herald

Performing Arts
Posted on Wednesday, 03.13.13


If you go
What: ‘Contigo, pan y cebolla’ by Héctor Quintero
Where: Akuara Teatro, 4599 SW 75th Ave., Miami
When: 8:30 p.m. Friday-Saturday, 5 p.m. Sunday, through April 28
Cost: $20 ($15 students and seniors)
In fo: 786-853-1283, akuarateatro.blogspot.com

Tuesday, March 5, 2013

“Contigo, pan y cebolla” en Miami.


Fotos Ulises Regueiro.


Fotos Julio de la Nuez

“Contigo, pan y cebolla” en Miami.
Por Max Barbosa – www.TeatroenMiami.com

Contigo,  pan y cebolla, texto del dramaturgo cubano Héctor Quintero (1942-2011), dirigido por Alberto Sarraín, se presenta en Akura Teatro. El elenco lo integran: Fefa (Micheline Calvert), Lala (Yvonne López Arenal), Lalita ( Liset Jiménez), Anselmo (Carlos Alberto Pérez), Anselmito (Andy Barbosa), Fermina (Mabel Roch), Pepe Pardo (Yoelvis Batista) y Alfredo (José Quesada).

Héctor escribió la obra en el 1962, obteniendo mención en el Premio Casa de Las Américas con sólo veinte años de edad. Teatro Estudio la llevará a escena en 1964. Desde entonces, sus montajes han sido numerosos en Cuba. En Miami acontece por primera vez gracias a Akuara Teatro, La Má Teodora, también entidad teatral, y al Archivo Digital de Teatro Cuba perteneciente a la Universidad de Miami. Por este esfuerzo conoceremos las tribulaciones que aquejan a Lala Fundora para lograr el bienestar de su familia en un contexto falso en cuanto apariencias sociales pero el salario de Anselmo es insuficiente. Ni Lalita, Anselmito o Fefa escaparán a esta realidad, ni el refigerador que tanto añora Lala. Sin embargo, estamos en presencia de una comedia dramática, característica que le imprime al humor el protagonismo para meditar.  La acción se desarrolla antes de 1959.

Alberto Sarraín conservó los tres actos originales a modo de preservar los valores dramatúrgicos; de ahí la calidad de su puesta en escena en sentido general. Los personajes cuentan con la posibilidad de mostrar sus diversas facetas. En este sentido se hace evidente la experiencia de Yvonne, Michele y Mabel con respecto al resto del elenco que cumple con los roles asignados adecuadamente. La borrachera de Anselmo, por ejemplo, no es esquemática porque el actor sólo la sugiere. Quizás esta sugerencia sea vital para lograr la alegría colectiva que se forma en la familia cuando los Anselmos cantan a duo La Mora, rememorando un estilo vocal del momento para festejar el supuesto aumento salarial del padre.

Uno de los mejores instantes es la muerte de Fefa por la energía que proyectan los personajes, energía que permanece durante la foto fija que finaliza el tercer acto. Hay que destacar la actuación de Yvonne porque el conflicto parte de Lala hacia los demás; si ellos no le creen, es imposible la fluidez que logran cuando se relacionan. Laborioso debió ser el montaje, sin dudas.

Mención aparte merecen la escenografía y decoración de Luis Suárez por lograr, parafraseando a Carpentier cuando se refirió a la arquitectura del Vedado,  el “estilo de lo sin estilo” propio de los interiores hogareños cubanos. Luis diseñó, además, el vestuario. Vital en el personaje de Lalita, Fermina o Pepe Pardo cuyo logotipo de General Electric incrustado en su camisa lo define. La banda sonora y el diseño de luces son creación de Mario García Joya;  joyas los dos. El hecho de que cada acto comience en penumbras puede considerarse premonitorio.

     Sí: Contigo, pan y cebolla es un don de acierto en Miami.

Contigo, pan y cebolla todos los viernes, sábados y domingos en el teatro Akuara situado en el 4599 SW 75 Ave. Viernes y sábados a las 8:30 pm de la noche y domingos a las 5:00 pm de la tarde. Las entradas pueden reservarse en el teléfono 786 853-1283.

Thursday, February 21, 2013

‘Contigo pan y cebolla’, regresa un éxito del vernáculo cubano

Contigo pan y cebolla, un clásico del teatro cubano, llega a la escena de Miami de la mano del director Alberto Sarraín a partir de hoy.

La comedia de Héctor Quintero ocupará la sala de Akuara Teatro y contará con las actuaciones de Yvonne López Arenal, Micheline Calvert, Carlos Alberto Pérez, Liset Jiménez, Andy Barbosa, Joelvis Batista, José Quesada y Mabel Roch.

La trama narra la lucha de Lala Fundora, la matriarca de una modesta familia habanera, por realizar sus sueños y sacar adelante a sus hijos en medio de los vaivenes económicos.

El montaje, ambientado en la década de 1950, tiene diseños de escenografía y vestuario de Luis Suárez y luces de Mario García Joya.

Al explicar qué lo motivó a seleccionar un texto estrenado hace casi medio siglo, Sarraín dijo a El Nuevo Herald que en el proceso intervinieron un sinnúmero de acontecimientos relacionados con su carrera y su recuerdo de una puesta en escena que vio en la sala Hubert de Blanck de La Habana a finales de los años 1970, dirigida por el propio Quintero e interpretada por tres virtuosos de las tablas de entonces, Berta Martínez, José Antonio Rodríguez y Silvia Planas.

“No estoy seguro de que esto sea una categoría que me acerque o me aleje de Contigo pan y cebolla porque las comparaciones son terribles”, aclara Sarraín, que respetó en su totalidad el texto del autor. “Pero la realidad es que desde que se produjo aquel montaje han nacido dos o tres generaciones de cubanos que forman parte del público potencial de Miami, un hecho a tener en cuenta para poner la obra aquí”.

Sobre la vigencia del texto el director sostiene que en él perduran elementos esenciales de “lo cubano”, tales como el papel de la madre en la formación de los hijos, el afán de superación y la familia como baluarte. Sin contar la manera de hablar de los personajes y su facilidad para pasar de la risa al llanto.

Al definir el estilo de su puesta el director destaca que la obra es una pieza exquisita del vernáculo que se mueve en una estética romántico-costumbrista.

“Genéricamente es un melodrama que hemos disfrutado mucho hacerlo”, expresa satisfecho. “Sobre todo, porque ni los actores ni yo habíamos trabajado en él con anterioridad”.

A partir del estreno de Contigo pan y cebolla por el grupo Teatro Estudio, en 1964, Héctor Quintero (1942-2011) se convirtió en uno de los autores más exitosos del teatro vernáculo cubano. Entre los títulos más recordados figuran El premio flaco, Mambrú se fue a la guerra, Si llueve te mojas como los demás, La última carta de la baraja y el musical Algo muy serio. En años recientes su telenovela El año que viene acaparó la atención de los aficionados al género en la isla.

Contigo pan y cebolla es una coproducción de Akuara Teatro, La Má Teodora y el Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami, que documentó el montaje a partir de las imágenes de García Joya, Julio de la Nuez, Pepe Murrieta, Daniel Correa y Ulises Regueiro. •

‘Contigo, pan y cebolla’ en Akuara Teatro, 4599 SW 75 Ave. Funciones: viernes y sábado, 8:30 p.m, y domingos, 5 p.m. 786-853-1283.

Thursday, February 14, 2013

ESTRENO de ‘Contigo, pan y cebolla’ en Akuara Teatro


Akuara.CartelContigo

Diseño de tarjeta: Alvaro Martínez.

Akuara Teatro anuncia próximo estreno en su sala de Bird Road Art District

Akuara Teatro, La Má Teodora y el Archivo Digital de Teatro Cubano de la Universidad de Miami, estrenarán el próximo sábado 23 de febrero, a las 8:30 de la noche, una joya del teatro vernáculo cubano: Contigo, pan y cebolla de Héctor Quintero. La puesta en escena bajo la dirección de Alberto Sarraín, cuenta con la participación de los actores Yvonne López Arenal, Micheline Calvert, Carlos Alberto Pérez, Liset Jiménez, Andy Barbosa, Joelvis Batista, José Quesada y la actuación especial de Mabel Roch en el papel de Fermina.
El público de Miami podrá ver por primera vez esta obra escrita en 1962, considerada un clásico de nuestra dramaturgia. Llevada a escena por numerosos elencos de la isla, Contigo pan y cebolla acumula cientos de funciones, que la hacen tan memorable como el texto mismo. Esta comedia en tres actos, que combina la cubanía con un universal humanismo, nos permite echar una mirada a la sociedad cubana entre 1955 y 1958. A lo largo de una hora y media, Quintero retrata con vigor y simpatía, la fuerza, la esperanza y la lucha de una madre cubana por sacar adelante a su familia.
A partir de una recreación de los “dulces e ingenuos” años 50 del pasado siglo, Luis Suárez concibió los diseños de escenografía y vestuario, mientras que el diseño de luces está firmado por el maestro Mario García Joya. La obra cuenta con fotografías de Mario García Joya, Julio de la Nuez, Pepe Murrieta, Daniel Correa y Ulises Regueiro quienes han ido documentando el proceso de montaje.

Personal técnico de Akuara Teatro

Asistente de dirección: Christian Ocón.
Jefa de sala: Manón Benazet.
Técnico de luces: Rolando Germán Santini.
Board of director: Carlos Rodríguez y Sergio González.

Contigo, pan y cebolla subirá a escena los viernes, sábados y domingos
 en el teatro Akuara situado en el 4599 SW 75 Ave.Viernes y sábados a las 8:30 de la noche y domingos a las 5:00 de la tarde.

Las entradas pueden reservarse llamando al teléfono 786.853-1283.
Los boletos estarán a la venta una hora antes de que comience la función, a la entrada del teatro.

Friday, December 28, 2012

Virgilio Piñera destacó en el teatro del 2012






 Virgilio Piñera destacó en el teatro del 2012

Chely Lima
Especial/El Nuevo Herald


Sin lugar a dudas, entre lo más destacable que el 2012 trajo a las tablas miamenses se encuentra una serie de obras del cubano Virgilio Piñera: su Aire frío, dirigida por Carlos Celdrán para Argos Teatro; Los siervos de Teatro de la Luna, dirigida por Raúl Martín; así como la versión libre de Electra Garrigó, El juego de Electra, de Mephisto Teatro, adaptada y dirigida por Liuba Cid, y El no, inspirada en el drama homónimo de Piñera, escrita por Gilda Santana para Teatro Avante, y dirigida por Mario Ernesto Sánchez.

En todas y cada una de estas piezas la talentosa atemporalidad de los argumentos de Piñera cobró un nuevo aire, a tono con la actualidad que vivimos, y sus personajes machacados por el absurdo hablaron fuerte y claro a través de sus parlamentos, redivivos una vez más gracias a la maestría de actores, directores y equipos de producción.

Tres obras foráneas merecieron quedar en la memoria de nuestros espectadores por la originalidad de sus puestas y sus textos: André y Dorine, creación colectiva de Garbiñe Insausti, José Dault e Iñaqui Rikarte, de Kulunka Teatro, dirigida por Ricarte, donde las máscaras y la expresión corporal hacen innecesarias las palabras; Malinche-Malinches, creación colectiva de La Máquina de Teatro, dirigida por Juliana Faesler, una ferviente defensa de la mujer dentro de la historia y la cultura mexicanas, y la brevísima Superdotados que se presentara en el Koubek Center como parte de Microteatro, escrita por Santiago Molero y Miguel Alcantud, y dirigida por Alcantud, donde el absurdo celebra el misterio de las voces interiores que habitan al hombre. 

Para cerrar, nombro otras dos piezas excelentes, estas del patio, y me estoy refiriendo en primer lugar a esa amarga fábula de Abel González Melo, Nevada, que llevaron a escena Akuara Teatro y La Ma Teodora, dirigida por Alberto Sarraín con una admirable sobriedad que puso de relieve el dramatismo de la historia, y en segundo lugar a Entre nosotros, de Jorge Félix Rodríguez, producida por ArtSpoken, donde Yoshvani Medina hizo gala de su capacidad para montar en el marco del teatro de arena una versión sobrecogedora que recoge y sintetiza todo el horror de las guerras.• 

Tuesday, December 11, 2012

RAQUEL Y OTRAS NOTICIAS



   


 RAQUEL Y OTRAS NOTICIAS

Juan Cueto-Roig

Nunca he puesto en duda la legitimidad de mi admiración por Raquel Revuelta. Está fundamentada en su arte interpretativo, su magnetismo y su belleza. Sin embargo, a veces me he preguntado si mi empeño en exaltarla, se debe sólo al cariño y a la amistad que casi desde mi adolescencia me unió a ella. Pero cuando leo palabras como las que transcribo a continuación, en un reciente artículo titulado Raquel Revuelta, en el espejo de la memoria, de Norge Espinosa Mendoza, un poeta, dramaturgo y crítico teatral, nacido en 1971, que no la conoció en su época de mayor esplendor, ni pudo ver las grandes obras que interpretó en la televisión en las décadas del 50 y 60, ni las que protagonizó en el teatro en esas épocas, confirmo que mi devoción hacia ella está más que justificada.

EXTRACTO DEL ARTÍCULO DE NORGE ESPINOSA MENDOZA

«Raquel Revuelta fue, a lo largo de su extraordinaria carrera, mucho más que el rostro seductor de Un romance cada jueves. Si a ese famoso programa televisivo debió buena parte de su popularidad y reconocimiento, alternaba con tales emisiones la subida a las tablas para no perder el contacto real con un auditorio ante el cual ella fue Juana de Lorena, Chen Te, Madre Coraje, Santa Juana de América, o una de las tres hermanas. Laurencia en Fuenteovejuna, Laura en La casa vieja, Doña Luciana en El becerro de oro, Alissa en Comedia a la antigua… son otras páginas de ese álbum que ella respiró y nos legó, intercalados entre los arranques de su inolvidable Doña Bárbara y los arrebatos de Lucía y Cecilia, a las órdenes de Garriga o Solás. El tiempo, que suele ser el más cruel espectador, nos arrebató la posibilidad de verla en otros papeles, y no deja de ser irónico que su última presentación teatral haya sucedido en México, encarnando a una especie de diva en retiro. Como sucede con muchos grandes actores, Raquel llegó a sentir el ahogo de enfrentarse cada noche al lunetario, y sus labores como directora, profesora o funcionaria fueron desplazando a la actriz que, dondequiera que fuese, seguía siendo reconocida por encima del olvido y de los años de aparente ausencia. Pero ese desplazamiento es solo una nota biográfica. Ella era la Actriz, hiciese lo que hiciese. Las fotos que de ella vemos, donde esplende en varios de sus mejores empeños o sonríe junto con su madre y su hermano Vicente, nos lo dejan saber sin arrogancia.
Los que llegamos a conocerla, los que sabemos señalar en qué butaca de la primera fila de la sala Llauradó prefería sentarse para dirigir ensayos o ver alguna puesta en escena, recordaremos su paso más o menos ingrávido, y la fuerza de esa mirada que era capaz de paralizar todo a su alrededor. Más que una mujer fue un carácter, y de eso provienen las anécdotas que, para bien o mal, insisten en retratarla de manera extrema. Una actriz talentosa, al referirse a ella hace algunos años, empleó el término “controversial”. Y quién duda que lo era. Escondió armas durante la lucha contra el batistato, salió en defensa de sus actores cuando vino el tiempo gris de los 70, manejó con mano dura el repertorio y los elencos de Teatro Estudio. Renunció a una vida de mayor fama en México para salir, tarde por tarde, a su balcón para contemplar La Habana. Murió para que, entre otras cosas, pudiéramos entender desde su ausencia que la capital y el país perdían a uno de sus mitos más espléndidos… Las actrices y los actores de verdadero genio dejan una estela que, acaso sin saberlo, heredan hoy otros intérpretes: discípulos de lo que ellas y ellos nos regalaron como ilusión.
Raquel Revuelta nos mira ahora desde el espejo que es la memoria. Mirémosla como quien la aplaude, admirémosla como quien le entrega un nuevo ramo de flores, bajo la lluvia habanera que puede ser una ovación.»

EL LIBRO

El libro Raquel Revuelta, a la memoria de una gran actriz está ya catalogado en las siguientes bibliotecas: The Library of Congress, Washington, D. C.; Instituto Cervantes, Nueva York; Casa de América, Madrid; Biblioteca Hispánica de la Agencia de Cooperación Internacional, Madrid; Casa de América, La Habana; Biblioteca del Centro Cultural Español, Miami; University of Miami, Coral Gables; Florida International University, Miami. Y varias bibliotecas de Dade County y Miami Beach.

RAQUEL EN LA MIRADA INDISCRETA

  
El dulce pájaro de la juventud
Con Enrique Almirante

Las gentes quedaron paralizadas en sus casas: nunca antes se había visto nada tan franco… Soberbia creación de Raquel Revuelta… El mejor programa de televisión hasta 1964.
Revista Bohemia

El domingo 23 de diciembre, el programa La mirada indiscreta que dirige Alejandro Ríos transmitirá una entrevista a Juan Cueto-Roig, con motivo de la publicación del libro Raquel Revuelta, a la memoria de una gran actriz. Es una ocasión única de ver fragmentos de actuaciones de la actriz, entre ellas, una escena de El dulce pájaro de la juventud (Gran teatro del sábado, CMQ Tv., 1964)
La mirada indiscreta se transmite los domingos a las 8:00 pm por América Teve, Canal 41 (12 en Comcast).

Tuesday, November 20, 2012

Condenados


Teatro Icarón en colaboración con Akuara Teatro: Sala Avellaneda
presentan:

Condenados

Espectáculo unipersonal de Gilberto Subiaurt, que se estrena el viernes 23, con funciones el sábado 24 y domingo 25. La presentación de esta obra se extenderá hasta el siguiente fin de semana.

En este unipersonal el actor se desdobla en diez personajes, desdoblamiento que le permite narrar la historia, un dolor, un disfrute, imágenes que se suceden en defensa de una estirpe.
Texto, actuación y puesta en escena: Gilberto Subiaurt.

Diseño general: Rolando Estévez.
Banda sonora: Harold Bermúdez.
Dirección general de Akuara Teatro: Yvonne López Arenal.
Equipo técnico y artístico de Akuara Teatro: Mario García Joya, Rolando Germán Santini, Miriam Bermúdez y Carlos Alberto Pérez.
Agradecimientos: Elizabet Quintana y Roberto Labrador.

Sala Avellaneda
4599 Sw 75 Ave
Miami. FL 33155
Información y reservaciones: (786) 853.1283.

Monday, November 12, 2012

Lanzamiento de la obra de Abel González Melo "Nevada"




Lanzamiento de la obra de Abel González Melo "Nevada" Sábado 10 de Noviembre a las 7 y 30 pm. Función a las 8 y 30 PM.  Akuara Teatro: Sala Avellaneda. 4599 SW 75 Ave Miami. FL. 33155.

 Comparto la noticia de que mi obra NEVADA ha sido editada por el Archivo Digital de Teatro Cubano (ADTC) de la Universidad de Miami (dirigido por Lillian Manzor) en su colección "On Stage" con motivo del estreno absoluto en Estados Unidos del texto por el director Alberto Sarraín, con Akuara Teatro (Yla Teatro), La Má Teodora y el propio ADTC. El montaje se encuentra en cartelera desde el pasado 13 de octubre y la presentación del volumen tendrá lugar el próximo sábado 10 de noviembre a las 7:30 pm en la sede de Akuara Teatro (4599 SW 75 Ave., Bird Road Art District, Miami), antes de la función. Al concluir el espectáculo habrá un coloquio con el equipo creador del mismo. El libro cuenta con prólogo de Rodolfo De Puzo, epílogo de Alberto Sarraín, cubierta de Pilar Fernández Melo a partir de una ilustración de Renier Semidey Ravelo (Renato Del Mediodia en FB) y edición de Ernesto Fundora. Con la producción de NEVADA este otoño Alberto Sarraín ha dirigido en Miami, desde 2009 hasta la fecha, toda mi trilogía FUGAS DE INVIERNO, integrada además por CHAMACO y TALCO. ¡Gracias a todos los que han hecho posible que este proyecto salga adelante! Abel González Melo.

Video de la presentación. Haga click aquí.

Tuesday, November 6, 2012




Foto: Ulises Regueiro: Liset Jiménez y Miriam Bermúdez.



Nevada, la tercera “pata” de una trilogía nada “melosa”
Para poder entender y apreciar en su justa medida esta tercera “pata” de la trilogía de Abel González Melo que es la obra teatral Nevada – “torneada” admirablemente por AKUARA TEATRO bajo las órdenes del “maestro” carpintero Alberto Sarraín– considero que es de gran ayuda haber visto las restantes, porque las tres responden a una misma estética y a un mismo objetivo: presentar situaciones extremas, que si bien no son la regla general, como lacerante excepción pudieran ser el antídoto para que no se regularicen, y nos salvemos todos de ese infierno interior que tan bien describen las tres obras, porque a todos nos duele el planeta Cuba aunque algunos vivamos en sus anillos exteriores.

En mi reseña de Chamaco, la primera pata de esta “mesa” –que afortunadamente, al igual que el símil que escogí, no “cojea” – escribí:

“El teatro es un espejo de la cotidianidad, y por ende, de los entresijos sociales y políticos de la sociedad. Aunque el individuo trate de vivir al margen de la política, esta repercute de tal modo en lo social que no le permite escapar de ella, siendo su victimaria, cosa que los cubanos sabemos muy bien por experiencia propia y extendida. Como canta Porno para Ricardo, ‘a mí no me gusta la política, pero yo le gusto a ella’.

“Las personas que han vivido bajo una dictadura han tenido que aprender de primera mano que el teatro tiene que ver con la realidad, y que, aunque no lo pretenda, esa es una de sus tareas; al describir realidades, aun si fueran inventadas, el teatro interviene en la vida de los que asisten a una representación teatral, y este es el primer mérito, entre muchos otros, de Chamaco.

“No quiere decir que la prostitución sea privativa solo de países totalitarios como Cuba, pero al existir un aguda asfixia económica, una jinetera o un pinguero consiguen en una noche lo que un ingeniero, una enfermera o un médico no logran en varios días ejerciendo su profesión, a diferencia de aquellos países en que existe movilidad económica y, por ende, social”.

Como verán los que ya han disfrutado Nevada, todo lo anterior es aplicable por completo a su trama.
A su vez, sobre la puesta de Talco expresé:

“(…) en Talco, González Melo se ha pasado de la raya, literal y en sentido figurado (“¿quieres meterte una raya?”, es una pregunta reiterada entre los protagonistas), pues ha tomado al pie de la letra los presupuestos de (Antonin) Artaud para aplicarlos a una realidad ya de por sí infeliz, la del novo-homo-sapiens especial cubano, a la que ha tensado aún más con un “sentido de rigor violento y condensación extrema de elementos escénicos… basados en la crueldad…, que será sangrienta en el momento que sea necesario”, como reza una definición en Wikipedia del “Teatro de la crueldad” de Artaud.

“A pesar de los pesares, Cuba no es Colombia ni México en cuanto a la proliferación de la droga se refiere, y aunque el teatro, para captar realidades, debe ser totalmente artificial, como declarara Herta Müller sobre la literatura en general, me parece que en Talco esa artificialidad, lejos de atraer al espectador, lo espanta con su excesiva crueldad…

“(…) Nada aporta al análisis de nuestro drama nacional estos personajes tan negativos, sin crecimiento, atrapados en una sórdida e invisible red que lo cubre todo, conspirando hasta contra la proverbial sensualidad isleña –los actos sexuales esbozados en la obra son tan mecánicos que no despiertan ni erotismo en la audiencia, pese a que todos los actores son sensuales per se–; tal es la carga pesada del argumento”.

Si bien lo que escribí sobre Chamaco funciona perfectamente para Nevada, en esta lograda puesta de AKUARA TEATRO el excelente colectivo de actores pudo conjurar el peligro de repetir la excesiva crueldad y falta de sensualidad que aprecié en Talco, y todos bordaron sus personajes como si estuvieran viviendo de verdad la historia, al punto de que uno como espectador llega a sentirse como si fuera un vecino o conocido del barrio de los personajes, por la verosimilitud que cada actor le impregna al suyo.

Magda es todo un símbolo, muy pocas veces tratado en el teatro, las telenovelas o en el cine latinos, de esa mujer que no solo es madre a tiempo completo – con todo su derecho–, y que necesita ser amada también por un hombre, por lo que el personaje rompe con el clásico estereotipo de la madre que cuando se divorcia o enviuda se “olvida” de sus necesidades sexuales y, por lo tanto, renuncia al erotismo; y esa dualidad no excluyente de madre y mujer encontró en la actriz Yvonne López Arenal a una intérprete absoluta; sufrida y contradictoria como madre, y sensual y entregada cuando se refugia en el amante pagado para desahogar sus deseos naturales de hembra, y también –por supuesto– para escapar de la aridez de su vida de enfermera cubana mal pagada.

Liset Jiménez le impregnó a su Lucía una frescura tal que no parecía que estaba actuando, y supo matizar sin costuras ese desenfado casi insolente que caracteriza al novo homo-sapiens cubano –sobre todo en la juventud– para convencer como la precoz mujer que transita entre el miedo, el amor y la familia, pero que a la vez no vacila en su decisión de huir con su novio-proxeneta hacia Nevada, previa escala en Miami tras la consabida “excursión” por el Caribbean Shark Kingdom.

Higinia, a su vez, es para mí “esa mujer del pueblo” que representa a la mayoría de la población cubana en la isla, la cual sobrevive como puede nuestro Holocastro, y que es testigo –nunca mudo, “porque todo lo quiere saber del enfermo la señora” – del marginalismo y de la decadencia de una sociedad cuya juventud se debate entre la ida y el invento para “resolver” y sobrevivir, aunque sea a costa de usar su propio cuerpo como moneda de cambio; y la actriz Miriam Bermúdez encontró el tono exacto, justo, para encarnarlo.

Pepe Ronda, como Rosnay, el chulo-¿pinguero?- novio de Lucía, también le dio a su personaje la frescura que le alabé a Liset, y supo pulsar con tino en todo momento esa cuerda pragmática que caracteriza a su emblemático personaje – que es todo eso a la vez– , pero sin dejar de ser un ser cubano creíble.

Carlos Alberto Pérez, en su rol de Frank, el “cliente” de Lucía – contrapeso necesario para evidenciar la amoralidad de la pareja– hasta engordó para “justificar” el insulto de “gordo” que le escupe Lucía, lo que evidencia su compromiso con la profesión, reafirmado además por su actuación convincente y realista; y Andy Barbosa, el benjamín del elenco, se olvidó de sí mismo para ser Osmel, un varonil gay –¿de clóset? – que odia ser Camilito y que no quiere que su hermana lo abandone; todo un conflicto existencial que Andy se creyó, sobre todo en el regodeo con el novio de Lucía, donde la aparente “traición” a su hermana puede tener una segunda lectura: la de buscar un pretexto para que Lucía se pelee con Rosnay y no se vaya.

Celebro el ritmo de la obra, que en ningún momento me hizo mirar el reloj – o pensar: “¿cuándo se acabará esto?” –, así como los movimientos escénicos y la sensual intimidad que le imprimen a la puesta los semidesnudos masculinos –y algunos atisbos muy realistas de partes íntimas posteriores– ; en fin, que Sarraín nos regaló aquí eso que presagiaban los anuncios de Calígula pero que nunca se vio en escena.

Toda esa “magia realista” teatral no se hubiera podido lograr sin los diseños escenográficos y la coordinación del vestuario de Eddy Díaz Souza –¡ese vestido rojo que calza como un guante el cuerpo de Liset!–; el diseño de luces del experimentado Mario García Joya – con Rolando Santini como operador–; todo ello bajo la dirección del maestro Alberto Sarraín, con José Antonio Orta como asistente, que supo sacarle el jugo al elenco para que esta Nevada morbosa, desoladora e inquietante “cayera” sobre Miami.

Amigo/a espectador/a, si usted quiere ver una obra de teatro intensa, realista, sensual, donde no se escatima talento, piel ni regodeo erótico –aunque el desenlace sea inesperado y traumático– le recomiendo que no se pierda Nevada; usted se lo merece, y también el director y los excelentes actores que la representan, que estarán felices de ver su cara desde el escenario.

Baltasar Santiago Martín
Fundación APOGEO para el arte público
Miami, 5 de noviembre del 2012