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Friday, April 13, 2012

Gaviotas habaneras


Foto: Mario García Joya. Christian Ocón, Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez, Miriam Bermúdez.

Gaviotas habaneras



Por Luis de la Paz
La Revista del Diario
Publicado el 04-13-2012

Gaviotas habaneras, obra de la actriz y escritora Yvonne López Arenal, es otra de las piezas que llega a escena tras su presentación en Miami por el Instituto Cultural René Ariza (ICRA), durante las series de lecturas dramatizadas de la institución. Leída en el 2006 (en el 2002 se había estrenado en Los Ángeles), la obra despertó el interés del público, deseando verla con todo el rigor que demanda una puesta en escena. Ese deseo se ha hecho realidad y Gaviotas habaneras, en Akuara Teatro: Sala Avellaneda, es ya parte de la historia del teatro cubano.

Dirigida por la propia autora, que también lleva el protagónico, Gaviotas habaneras, aborda el tema del reencuentro de María e Ignacio, en Miami, tras estar separados muchos años por razones que no se aclaran del todo en la obra, pero que los entendidos en los asuntos cubanos pueden intuir. El tema del reencuentro es recurrente en la literatura cubana de las últimas décadas y se enfoca en prácticamente todos los géneros, sólo variando el ángulo en que se proyecta. En esta propuesta, parece que sólo María posee la llave de los recuerdos, lo que va haciendo más enigmática la trama, hasta llegar a un final revelador.

Gaviotas habaneras inicia su anécdota en los difíciles años ochenta, presumiblemente tras toda la problemática del éxodo del Mariel como trasfondo y la ruptura que significó aquel acontecimiento en la desintegración de la familia y la dispersión de los amigos. Tras la desbandada, muchos años después, el reencuentro marca un punto de unión (y también de separación) entre los que tomaron distintos caminos. Visualizo Gaviotas habaneras en ese contexto, porque Ignacio y María fueron estudiantes de teatro en esos años ochenta y no se vuelven a ver hasta muchos años después, en el exilio de Miami, donde María es una exitosa empresaria y actriz e Ignacio apenas ha logrado ser un mesero de restaurante.

A los personajes los une la pasión por el teatro y emprenden proyectos en los que trabajarán juntos. En gran medida esta propuesta es un homenaje a la gente de teatro (a los artistas) que lucha contra todas las adversidades para hacer lo que desean y aman. En el subtexto hay toda una crítica a los obstáculos y las dificultades que hay en Miami para llevar adelante los proyectos culturales.

Aunque no tuve la oportunidad de ver el estreno de Gaviotas habaneras en Los Ángeles, sí vi algunos videos que recogían fragmentos de la obra y recordaba la lectura dramatizada. Al disfrutar ahora del estreno miamense salta a la vista que Yvonne López Arenal retomó su pieza con nuevos bríos y el resultado es un brillante espectáculo (que incluye fragmentos de obras, entre ellas Réquiem por Yarini y Bodas de sangre), que lleva al espectador de sorpresa en sorpresa hasta la catarsis final. La carismática López Arenal, en el triple papel de autora, directora y actriz protagonista, exhibe una encomiable versatilidad que pasa del baile al canto, de la acción dramática a la comedia, de los ritmos llamados afrocubanos a la música internacional (casi se apuntan un tap). De todo lo que he visto de ella, ésta es, sin duda, su presentación más deslumbrante. El dúo que hace con Carlos Alberto Pérez en Piensa en mí de Agustín Lara es absolutamente soberbio, de una belleza serena y clásica.

Carlos Alberto Pérez, aprovecha sus dotes como músico para darle a su papel un registro más amplio. Con buena preparación física, excelente dicción y dominio escénico, le hace la contrafigura a López Arenal.

Hay que destacar el eficaz trabajo de Christian Ocón y Miriam Bermúdez, quienes desarrollan varios personajes, lo que le imprime a la puesta un mayor ritmo, aunque, a veces, parece alargarse, sobre todo en los fragmentos de las obras ya mencionadas.

La escenografía sencilla y funcional de Alba Borrego (quien tiene a su cargo también el vestuario), ayuda a crear el ambiente adecuado. El diseño de luces de Mario García Joya (manejado por Rolando Santini) impregna la puesta de una atmósfera que difumina o remarca el ambiente, en ocasiones casi onírico.

Gaviotas habaneras es un espectáculo bien concebido y milimétricamente ejecutado. Funciones los viernes y sábados a las 8:30 de la noche en Akuara Teatro: Sala Avellaneda, 4599 SW 75 Avenida. Reservaciones en el (786) 853-1283.

Wednesday, March 28, 2012

Gaviotas habaneras, estreno de Akuara en el Día Internacional del Teatro



Gaviotas habaneras, estreno de Akuara en el Día Internacional del Teatro

Elvira de las Casas.


El grupo de teatro Akuara, en su sede del distrito de arte de Bird Road, celebró el Día Internacional del Teatro con la puesta en escena, por primera vez en Miami, de Gaviotas habaneras, una obra escrita, dirigida y protagonizada por Yvonne López Arenal junto a Carlos Alberto Pérez.

Gaviotas presenta la historia de Ignacio, un actor cubano recién llegado a Miami que trabaja de camarero mientras ensaya una obra de teatro con la que sueña conquistar el éxito. De manera inesperada, Ignacio se reencuentra con María de la Caridad, a quien al principio no reconoce de la época en que ambos vivían en La Habana, pero que acaba siendo determinante para su futuro profesional y sentimental.

Yvonne retomó esta obra después de haberla estrenado en Los Angeles en el año 2002, y ajustó algunas partes para actualizarla, además de agilizar la trama con la inclusión de dos personajes que no estaban en el texto original. Se trata de Eleggua, el orisha del panteón yoruba que está representado por dos gemelos y que Miriam Bermúdez y Christian Ocón interpretan con gran acierto, dotando a sus personajes de la picardía y el carácter juguetón que se les atribuye en la religión afrocubana.

Yvonne, como todos los artistas auténticos, es osada y no le teme a los retos. Por eso no tuvo reparos en interpretar a un personaje que obviamente estaba pensado para una actriz diez años más joven, y salió airosa de esta prueba, pues su actuación es tan profesional que el espectador llega a verla en escena como la sensual María de la Caridad, que aunque ha triunfado como empresaria, no renuncia a su sueño de volver a los escenarios. 

En cuanto a Carlos Alberto, se metió tanto en su personaje de Ignacio, que logró que el público se olvidara por completo de sus personajes anteriores, el Paradigma de El banquete infinito y el Sebastián de Traficantes de pasión. Por momentos ambos personajes se parecían demasiado entre sí, tal vez por el corto tiempo que transcurrió entre el montaje de las dos obras. Pero Ignacio es, quizás, uno de los personajes más frescos y coherentes que ha interpretado el talentoso actor cubano en los últimos tiempos, por cuanto le ha permitido mostrar sus dotes para el teatro musical, tanto cuando usa su voz, potente y afinada, para cantar, como cuando baila, demostrando que puede hacerlo dignamente, sin que llegue a ser un posible concursante de Dancing with the Stars.

Mención aparte merecen Miriam Bermúdez y Christian Ocón, interpretando a un productor de televisión español y a una disparatada conductora de un programa de farándula, quienes logran arrancar carcajadas del público por su manera de hablar y sus diálogos, un verdadero monumento al absurdo.

La puesta resultó, en términos generales, todo un éxito. El espectáculo es visualmente muy atractivo y la música espectacular, pues incluye desde temas afrocubanos hasta la canción It Had to be You, que ha sido utilizada en varias películas de Hollywood e interpretada por destacadas figuras, desde Priscilla Lane en The Roaring Twenties, en 1939, hasta Diane Keaton, en la película Annie Hall, de 1977.

Hay instantes en los que, sin embargo, las escenas parecen estancarse, con un ritmo demasiado lento, como cuando se proyectan en la pared imágenes de La Habana. A mí me pareció que la proyección se extendió demasiado tiempo sin una justificación dramática, diluyendo un poco el impacto emocional que provocan esas imágenes nostálgicas en el espectador; tal vez ese tiempo podría reducirse a la mitad, para que el efecto sea más contundente. Pero este y otros detalles seguramente se irán puliendo con el tiempo. No se debe olvidar que Yvonne actúa y dirige a la vez, algo que resulta difícil hasta para los directores más experimentados, pero a ella le sobra talento para innovar y triunfar con cada proyecto que se propone. Lo ha demostrado en este primer año de existencia de Akuara, una sala teatral convertida ya en un importante punto de referencia cultural de nuestra ciudad.

Tuesday, March 27, 2012

Grupo Akuara celebra Día Mundial del Teatro




FOTO: MARIO GARCIA JOYA

Por Arturo Arias-Polo

Cristian Ocón, Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez y Miriam Bermúdez integran el elenco de "Gaviotas habaneras", cuyo estreno en Miami será hoy en Akuara Teatro.

Con el estreno en Miami de Gaviotas habaneras, el grupo Akuara Teatro celebrará hoy el Día Mundial del Teatro y el primer aniversario de su sede en el Bird Road Art District.

Gaviotas habaneras es un texto original de la actriz cubana Yvonne López, directora de Akuara, que aborda el reencuentro entre Ignacio y María -dos ex alumnos de actuación de la Escuela de Arte de La Habana- que abandonaron la isla en diferentes épocas y se cruzan en Miami por obra del azar.

“Ellos descubren el rumbo tan diferente que tomaron sus vidas. Mientras Ignacio sobrevive como mesero a la espera de que su pacto con Ochún [la deidad del amor en el panteón yoruba] permita su regreso al teatro, María se ha convertido en una empresaria muy próspera”, explicó a El Nuevo Herald López Arenal, tras anticipar que los protagonistas se implicarán en una complicada contienda por recuperar el tiempo perdido.

La obra tuvo su estreno mundial en el Theater Center de Los Angeles, en el 2002, bajo la dirección de la autora, quien se sumará al elenco conformado por Carlos Alberto Pérez, Miriam Bermúdez y Christian Ocón.

“En este año no hemos descansado. Pero lo más importante es que logramos un estilo de trabajo que nos identifica y ya tenemos un público que nos sigue”, subrayó la teatrista, al frente de un equipo en el que destacan Mario García Joya (diseño de luces y gráficos), Alba Borrego (escenografía y vestuario), Carlos Alberto Pérez (música) y Carlos Rodríguez (producción), Rolando Santini (técnico de luces), Maggie Quicutis (asistente) e Ignacio Granados, Iván Cañas, Joan Vega y Alain Casalla (publicidad).


La artista señaló que desde la apertura de la sala la compañía ha presentado cerca de 10 montajes. Sin contar los conciertos, los talleres de actuación y el festival de obras de pequeño formato -del cual fue subsede-, y su participación en el I Congreso de Teatro Cubano en el Exilio Celebrando a Virgilio.

Entre los planes de Akuara se encuentran las puestas en escena de Pas de deux sobre el muro, de Alberto Pedro, Otelo, de William Shakespeare, y Electra Garrigó, de Virgilio Piñera.

El Día Mundial del Teatro se creó en Viena por el Instituto Internacional del Teatro (ITI), en 1961. Entre sus actividades más importantes se destaca la difusión de El Mensaje Internacional, una reflexión sobre el papel del teatro y la armonía entre los hombres, que tradicionalmente se le asigna a una personalidad del teatro de talla mundial.

Este año el mensaje le correspondió al actor John Malkovich.

En el evento de Akuara el dramaturgo cubano Matías Montes Huidobro leerá su mensaje celebrando la ocasión. La función de hoy es abierta al público.

Celebración del Día Internacional del Teatro y estreno en Miami de ‘Gaviotas habaneras’ en Akuara Teatro, 4599 SW 75 Ave. Hoy a las 8:30 p.m. Función abierta al público. Boletos: $20 (descuento a grupos y personas mayores). La sala continuará presentando la obra los viernes y sábados en el mismo horario. Informes: 786-853-1283 y akuarateatro1@gmail.com


Saturday, March 24, 2012

"Gaviotas habaneras"


Foto y diseño: Mario García Joya. Christian Ocón, Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez y Miriam Bermúdez. (Haga click para ampliar la foto)
Dirección y texto de Yvonne López Arenal

Elenco: Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez, Miriam Bermúdez y Christian Ocón

Producción de "Akuara Teatro": Mario García Joya, Iván Cañas, Alba Borrego y Carlos Rodríguez

Diseño de luces y tarjeta: Mario García Joya

Diseños: Alba Borrego

Música original (canción tema) y arreglos: Carlos Alberto Pérez

Técnico de luces: Rolando Santini


Asistente de dirección y producción: Maggie Quicutis

Selección de música: Mario García Joya y Carlos Alberto Pérez

Publicidad: Ignacio Granados, Iván Cañas,  Joan Vega y Alain Casalla



Gaviotas habaneras trata del reencuentro entre Ignacio y María, que estudiaron juntos en las Escuelas de Arte en Cuba en la década de los 80. Ambos abandonaron la Isla en diferentes épocas y por azar sus destinos se cruzan en la ciudad de Miami. Entonces descubren con sorpresa el rumbo tan diferente que han tomado sus vidas, Ignacio sobrevive como mesero y María es una próspera empresaria. El inesperado reencuentro hace revivir viejas quimeras y comienzan una complicada contienda por recuperar sus sueños perdidos. 

"Gaviotas Habaneras" se estrena en Miami en función especial en  Marzo 27 a las 8 y 30 PM en el décimo aniversario de su estreno en Los Ángeles en "LATC"  en el año 2002.  Funciones viernes y sábados a las 8 y 30 PM.

Función especial el 27 de Marzo por el "Día Internacional del Teatro" y aniversario de apertura de la sala.

Akuara Teatro: Sala Avellaneda
4599 SW 75 Ave
Miami, FL 33155

tel/ 786 8531283 / 
Akuarateatro1@gmail.com

Boletos $ 20.00
Reserve, aforo limitado. Estacionamiento gratis.

Thursday, March 15, 2012

Invitación: Día Internacional de la Poesía en Akuara Teatro




Akuara Teatro y Project Zu los invitan a celebrar el
 
Día Internacional de la Poesía
 
Versos, Teatro y Trova
 
17 de marzo, 8pm
 
Akuara Teatro
4599 SW 75th Ave.
Miami, Fl 33175
786-853-1283
 
Akuara
 
Costo $10 por persona
 
Vino de honor
 
Pieza teatral basada en textos de "Rayuela"
 de Julio Cortázar,
con las actuaciones de
Miriam Bermúdez y Christian Ocón
 
Lectura de Poesía con los poetas:

Elsa Barros (Colombia)
Ricardo Calderón (Perú)
Yosie Crespo (Cuba)
Susana Della Latta (Argentina)
Jesús T. Díaz (Cuba)
Carlos Escamilla (Honduras)
Javier Iglesias (Cuba)
Victor Jiménez (Cuba)
Manny López (Cuba)
Beatriz Mendoza (Colombia)
Eduard Reboll (España)
Roger Rivero (Cuba)
Magy Trancho (Cuba)
Lourdes Vázquez (Puerto Rico)
 
Invitada especial
Midiala Rosales
 
Los esperamos.

Pasen la voz a sus amigos.

Muchas gracias.

Friday, February 17, 2012

"Gaviotas Habaneras" se estrena en Miami en Marzo 27

Ensayos en Akuara Teatro de "Gaviotas habaneras." Carlos Alberto Perez, Yvonne López Arenal,  Miriam Bermúdez y Christian Ocón.



"Gaviotas Habaneras" se estrena en Miami en Marzo 27

Ensayos en Akuara Teatro de "Gaviotas habaneras." Carlos Alberto Perez, Yvonne López Arenal,  Miriam Bermúdez y Christian Ocón.



"Gaviotas habaneras"

Dirección y texto de Yvonne López Arenal

Elenco: Yvonne López Arenal, Carlos Alberto Pérez, Miriam Bermúdez y Christian Ocón

Producción de "Akuara Teatro": Mario García Joya, Carlos Rodríguez y Alba Borrego.

Diseño de luces y tarjeta: Mario García Joya

Diseños: Alba Borrego

Música original (canción tema) y arreglos: Carlos Alberto Pérez

Técnico de luces: Rolando Santini


Asistente de dirección y producción: Maggie Quicutis

Selección de música: Mario García Joya y Carlos Alberto Pérez

Publicidad: Ignacio Granados, Iván Cañas,  Joan Vega y Alain Casalla

Gaviotas habaneras trata del reencuentro entre Ignacio y María, que estudiaron juntos en las Escuelas de Arte en Cuba en la década de los 80. Ambos abandonaron la Isla en diferentes épocas y por azar sus destinos se cruzan en la ciudad de Miami. Entonces descubren con sorpresa el rumbo tan diferente que han tomado sus vidas, Ignacio sobrevive como mesero y María es una próspera empresaria. El inesperado reencuentro hace revivir viejas quimeras y comienzan una complicada contienda por recuperar sus sueños perdidos. 

Havana Gaviotas is the reunion between Ignacio and Maria, who studied together at the Art School in Cuba in the 80s. Both left the island at different times and by chance their destinies intersect in the city of Miami. Then discover with surprise that different course who have taken their lives, survives as a waiter Ignacio and Maria is a successful businesswoman. The unexpected encounter revives old chimeras and begin a complicated struggle to regain their lost dreams.

"Gaviotas Habaneras" se estrena en Miami el  Marzo 27 a las 8 y 30 PM en el décimo aniversario de su estreno en Los Ángeles en "LATC"  en el año 2002. 

Es una función especial por el "Día Internacional del Teatro" y aniversario de apertura de la sala, después seguiremos en lo habitual,  funciones  viernes y sábados.

"Gaviotas Habanera" premieres in Miami on March 27 at 8 and 30 PM on the tenth anniversary of its premiere in Los Angeles in "LATC" in 2002.

A special feature for the "International Theatre Day" and the anniversary of opening of the room, then continue in the usual, Friday and Saturday functions.


Akuara Teatro: Sala Avellaneda
4599 SW 75 Ave
Miami, FL 33155

tel/ 786 8531283 / 

Reserve, aforo limitado. Parqueo gratis.

Estreno el 27 de Marzo de 2012 en el primer aniversario de la apertura de la sala.
Akuara Teatro presenta en apoyo al Festival del monólogo "Teatro a una voz" el evento especial: "Gaviotas habaneras" de Yvonne López Arenal.

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Trabajo de Rosa Ileana Boudet realizado cuando se estrenó en Los Angeles.

Gaviotas habaneras.
Rosa Ileana Boudet. Santa Monica, California. (2002)

"Gaviotas habaneras", ópera prima de la actriz Yvonne López Arenal, evoca a partir del título, esas aves costeras longevas lo mismo en cautiverio que en libertad, la migración, las canciones de ida y vuelta que cantaban los marineros y el teatro desde que Stanislavski dirigió la obra de Chejov en 1898 y el pájaro disecado en las manos de Nina se volvió un ícono.

La obra se desarrolla en la actualidad, en un bar de la pequeña Habana, al que llegan, como a Delirio habanero, de Alberto Pedro, no La Reina, El Bárbaro y el Varilla míticos, ni las legendarias Rita y Bessie de la pieza de Manuel Martín Jr., sino dos jóvenes actores, que estudiaron juntos en los 80’ y han abandonado Cuba. Ignacio sobrevive como mesero y María es una próspera empresaria. Ninguno ha sabido del paradero del otro y sólo por azar sus destinos vuelven a reunirse en una historia de amor. El tema del reencuentro –tan frecuentado por el teatro de las dos orillas—asume una cualidad distinta. No hay cubanos de aquí y de allá que se pasan la cuenta, no hay un repaso nostálgico del pasado o una permanente vuelta atrás, sino una imperiosa voluntad de afirmación en un medio hostil que se representa por la necesidad de hacer teatro.

El teatro es la metáfora de la integración a una sociedad diferente y hacer las obras con la que ambos soñaron en su etapa de formación, una manera de desafiar la mediocridad del ambiente que también en Estados Unidos les pide "repetir como un papagayo lo que quieren oír". Los jóvenes que forman parte de las últimas oleadas migratorias no se sienten víctimas de una situación injusta, sino más bien, seres humanos que critican la realidad en la que viven, asumen su condición de emigrados sin acento lastimero, sufren por todos los que como Manuel Martín, Rine Leal o José Corrales han muerto olvidados en el exilio y tienen juicios duros hacia la vida que dejaron atrás y acerca de la que llaman una "izquierda bien vestida" que lucra con el auge del arte cubano. Por eso desde que en el primer acto, Ignacio, el prometedor director post modern de la Cuba de los 80', (interpretado por Joel Núñez) hace un pacto con Oshún para lograr sus sueños en las tablas, nos damos cuenta del guiño irónico de la situación, ya que experimentar con formas nuevas y los clásicos, será para los personajes, una forma de acción, más allá del oficio. Las múltiples referencias a la escena son el camino de la autora de aproximarse a su identidad como actriz y escritora. El teatro aparece como intertexto (escenas de Bodas de sangre, de García Lorca y El chino, de Carlos Felipe), como debate –entre el interés de María por las raíces populares del teatro bufo y el Alhambra y el aparente desapego de Ignacio por esas fuentes, así como a través de la propia aparición de la deidad afro-cubana que, ataviada de amarillo, reidora y a ratos vulgar, propicia el hechizo, ya que María de la Caridad se confunde a veces con Ochún en su risa y sus desplazamientos. La obra posee una estructura descentrada – deudora de las "barajas" de Joel Cano y los "duelos" de Alberto Pedro—por la que ambos personajes confrontan su pasado y conocemos, muy avanzado el primer acto, que María tiene algo en común con la Palma de El chino ya que como ella busca la felicidad que conoció antes. María se desdobla e interpreta varios personajes y López Arenal se integra a una vertiente del teatro cubano, junto a Raquel Carrió, Carmelita Tropicana, Marianela Boán y Nara Mansur entre otras, que crean textos performativos y visuales y no sólo escritura dramática.

La puesta en escena aprovecha las posibilidades de un espacio no tradicional con tres zonas o "ambientes" iluminados por la pericia de Mario García Joya. Y detrás – a manera de una cuasi instalación plástica—dos altares: el consagrado a Oshún con todos los atributos y ofrendas de la religión yorubá y el dedicado a los artistas, donde habitan Jacqueline Arenal y la Marilyn de Andy Warhol, la mítica Martha Farré (actriz de Teatro Estudio, reconocida por su interpretación de Las tres hermanas y tía de la autora) y el conocido actor de origen cubano Luis Avalos. En un plano superior, tres pantallas servirán para mostrar las imágenes de Cuba o intercalar –como contrapunto irónico—entrevistas que una presentadora latina de televisión hace a los protagonistas. En el segundo acto, comprenderemos – después de la misteriosa aparición de la Dama del velo en forma de Macorina-muerte, el personaje melodramático de Carlos Felipe en Réquiem por Yarini que muchas puestas en escena suprimen, y el momento del danzón, eros de los infiernos del teatro cubano, que María no será re-conocida, la anagnorisis se trunca, y aunque de alguna manera se reúnan y disfruten con el éxito, María no tendrá otra vez la oportunidad de Palma. ¿Y acaso las insistentes referencias al mundo del teatro la convierten en autobiográfica o en clave personal? Pienso que no. La inteligencia consiste en crear, con el arsenal de los elementos que constituyen una formación, los libros leídos y las obras representadas, un mundo que invita al espectador a penetrarlo (desde el baile de Oshún o la música de Carlos Varela), porque las referencias librescas, los autores citados o las evocaciones se convierten en memoria no de la pérdida del país natal, sino de su recuperación. Cada vez que López Arenal reivindica a Felipe como un clásico como si se tratara de cantar la "Guantanamera", cuando recorre sus calles empercudidas y sus barrios en un nostálgico trayecto de La Habana, se apropia del país que le pertenece. O al burlarse del sempiterno tema de la masculinidad ironizando cuando Ignacio quiere que lo llame "papi". En toda la pieza teatro-vida alternan con humor, como si la fiesta o wemilere de la santería gobernara el espacio, el uso de los elementos del vestuario y la utilería, el diseño de la banda sonora (el piano de Cervantes, la trova, Bola de Nieve, los boleros de Almodóvar y Ana Belén de los 80') para ofrecer un concepto de espectacularidad, vinculado con las búsquedas del teatro latinoamericano en torno alimaginario y la visualidad. Por eso, el final de fiesta "por toda la compañía" que era tradicional en el teatro vernáculo, la conga como un deux ex maquina, interpretada por Cachao y Cuba Linda, son más allá del baile, el subtexto de la reconciliación.

Al mismo tiempo, la obra frecuenta un teatro íntimo y realista que forma parte del estilo de Los Angeles, donde muchos actores trabajan para ser vistos y llamados para los castings en la meca del cine. De ahí esa insistencia en la escena naturalista y el estilo cinematográfico predominante y visto también con una leve y matizada mirada burlona.Núñez y Arenal intentan trabajar en ambas cuerdas, la del set y el método y la de extroversión y teatralidad, la del teatro de "visita" y la telenovela, la del teatro popular remedo de los bufos y el teatro íntimo y de cámara.

Siempre he pensado que desde la obra precursora de Flora Díaz Parrado al teatro de María Irene Fornés la mujer en el teatro cubano parece más dotada, capaz y dúctil para concebir—más allá del texto-- una escritura escénica que le permite escribir con el gesto, el cuerpo y en la improvisación. Gaviotas habaneras está inscrita en esa tendencia y ojalá no sea una incursión ocasional de la actriz-directora en la escritura, sino una nueva voz de mujer en el teatro de la diáspora.

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El teatro de Yvonne López Arenal

Los personajes de Yvonne López Arenal tienen esa fuerza al fingir y engañar a los demás, y a la vez el carácter contradictorio de ser sinceros a pesar de ser tan solo máscaras

Elvira de las Casas, Miami | 23/01/2012

Fragmento de trabajo presentado en el Congreso de Teatro 2012 con el lema de "Celebrando a Virgilio"

La actriz, directora y dramaturga cubana Yvonne López Arenal comenzó su carrera desde muy joven en La Habana, donde egresó del Instituto Superior de Arte, trabajó en el grupo de Teatro Estudio y actuó en varias películas. Desde 1991 ha vivido en el exilio, primero en la Ciudad de México y después en Los Ángeles y Miami.

Durante el tiempo que lleva fuera de Cuba ha actuado en más de una veintena de obras, ha dirigido varias y escrito otras como Gaviotas Habaneras, El reina María, La noche de Eva y Traficantes de pasión. En este trabajo voy a referirme a estas cuatro obras publicadas y llevadas a escena, aunque López Arenal cuenta también con otras piezas inéditas como Café Tuluz, El idilio de la diva y Bejucal-Habana-Manhattan-New York.

En la primera parte de este ponencia abordaré Gaviotas habaneras y El reina María, porque ambas tratan temas relacionados con Cuba, sobre todo con La Habana, y la nostalgia por la ciudad perdida; la frustración del actor que en su país hacía un teatro que a veces no le interesaba, para poder sobrevivir, y en el exilio tiene que dedicarse a una labor ajena al arte por la misma razón. Es lo que Yvonne ha llamado “el desamparo por la diáspora”[1]. Asimismo tratan “el tema del reencuentro”[2], y el afán de los actores del exilio por seguir haciendo teatro en un medio que suele ser muy hostil, sobre todo para los hispanoparlantes.

La segunda parte estará dedicada a La noche de Eva y Traficantes de pasión, dos obras que se ubican en escenarios que nada tienen que ver con nuestro país de origen pero que abordan temas universales, de interés para el hombre de cualquier parte del mundo, tales como la búsqueda de la felicidad y la doble moral de la sociedad al juzgar el comportamiento erótico de hombres y mujeres. También hablaremos sobre la presencia de puntos de referencia con el cine europeo y el de Hollywood, así como al uso de las máscaras en su teatro.

Gaviotas habaneras
“Ubícate, Ignacio, esto no es un teatro, déjate de estar soñando. Trabajas en un café en Miami como camarero y el trabajo no deshonra. ¿Qué tiene de malo? Ponte para las cosas y lucha por los verdes, tienes que pagar tus ‘biles’ ¡y mira que son un montón de ‘biles’! Olvídate del teatro que no te va a pagar ni un café de tres kilos.”

Con estas palabras se presenta a sí mismo Ignacio, el personaje central de Gaviotas habaneras, un actor cubano recién llegado a Miami que trabaja de camarero para satisfacer sus necesidades básicas mientras ensaya una obra de teatro con la que sueña conquistar el éxito.

La música y los cantos litúrgicos afrocubanos sirven de hilo conductor a esta historia en la que Ochún, la diosa Yoruba, se funde con el personaje coprotagónico, María de la Caridad, como un claro símbolo del sincretismo religioso cubano.

María ayuda a Ignacio a montar Bodas de Sangre, de Lorca, pero en realidad sueña con hacer Réquiem por Yarini, de Carlos Felipe. Hasta entonces ella ha logrado sobrevivir, al igual que la Sofía de El reina María, haciendo todo tipo de trabajos, gracias a lo cual ha podido reunir el dinero que pone a disposición de Ignacio para el montaje de la obra.

Poco a poco el actor, quien vive obsesionado con el personaje de Yarini, “arquetipo ideológico, físico y fisiológico del machismo nacional”, como bien ha señalado Matías Montes Huidobro, se va convirtiendo en una víctima de la fama, prestándose a dar entrevistas por televisión para un programa amarillista, en el que la periodista está más interesada en su vida privada que en su carrera. El éxito finalmente les sonríe cuando Ignacio y María llevan a escena la obra Réquiem por Yarini.

Mientras celebran su triunfo, ambos actores se cubren el rostro con una máscara que no se quitan ni siquiera para ejecutar un baile sensual que termina por destruir la resistencia de María ante las insinuaciones amorosas de Ignacio. María solo se despoja de la máscara antes de revelarle que ellos se conocieron en Cuba, donde tuvieron un encuentro sexual de una noche que nunca ha olvidado, pero que él no puede recordar.

El uso de máscaras en esta y otras obras de Yvonne, merece una breve, pero fundamental reflexión. Si bien su uso en el Teatro no es nada nuevo ni original, como sabemos su uso escénico se remonta al Teatro griego y, posteriormente cuando la representación teatral dejó de ser un acto religioso y el teatro fue teatro, la máscara era el elemento que transformaba al actor en personaje.

Sin embargo, las máscaras adquieren para ella un nuevo significado, o más bien un propósito marcado para integrarse en el carácter que se cubre el rostro con ella, dándole un sentido de dualidad al personaje en el que la máscara representa una parte de él y a la vez le sirve para ocultar las cosas que no quiere mostrar a los demás. En este sentido, la dramaturga tiene puntos de contacto con el concepto desarrollado por Yukio Mishima, el escritor y dramaturgo japonés, en su conocida novela Confesiones de una máscara, en la que narra la historia de un adolescente que debe aprender a vivir con la penosa realidad de que él es diferente a sus jóvenes iguales y a superar la crisis que significa descubrir que es un homosexual en el ceremonioso y ultraconservador Japón de la posguerra. Para sobrevivir y ser aceptado, este personaje debe vivir oculto tras una máscara que se corresponda con la realidad social en la que vive.

Así, los personajes de Yvonne tienen esa fuerza que al fingir y engañar a los demás, finalmente nos ponen al descubierto su alma y a la vez el carácter contradictorio de ser sinceros a pesar de ser tan solo máscaras. Las coincidencias sin embargo no son fortuitas, Yvonne es cubana, y en Cuba, las máscaras son un elemento imprescindible para sobrevivir en una sociedad marcada por la simulación, la doble moral y el aplauso mientras en el fondo del alma se oculta la verdadera personalidad. Resulta paradójico, no obstante, que personalidad provenga de la palabra persona, la que a su vez se origina entre los actores de los antiguos teatros griego y romano, para los cuales su significado era máscara, porque significaba lo aparente, lo ficticio, lo creado por el autor dramático.

Otro recurso que se repite en varias de las obras de Yvonne, el teatro dentro del teatro, tiene un papel preponderante en Gaviotas, con personajes que, como ella misma ha dicho, “juegan entre el método y la espectacularidad”[4]. Fragmentos de Bodas de sangre, Réquiem por Yarini y Papá Montero sustituyen por momentos los diálogos de los actores, fusionando la ficción con la realidad. Y que con una fuerza extraordinaria nos llevan a preguntarnos: ¿Ficción y realidad, dónde comienza y termina cada una de ellas? Lo que las convierte en una unidad dialéctica teatral inseparable.

Si bien los diálogos de acción son los que mueven principalmente la acción dramática en sus obras, las referencias musicales se suceden, y al integrarse entre los diálogos la letra de danzones, boleros y cantos afrocubanos, lejos de ser elementos de distracción o extra escénicos, contribuyen decisivamente a la situación dramática.

En esta obra no puede pasar inadvertida la mención a modo de homenaje de dos grandes del teatro cubano: Carlos Felipe y Virgilio Piñera.

Yvonne escribió Gaviotas habaneras en el año 2000, y me atrevería a decir que es, hasta ahora, su obra más lograda. Es lamentable que no haya continuado explorando en obras posteriores el tema de la lucha del actor cubano por desarrollar su arte en el exilio, un tema que, 12 años más tarde, aún sigue teniendo la misma vigencia.

[1] Una de las constantes más recientes del teatro cubano, a mi juicio, es el desamparo por la diáspora. En la isla, muchas salas de teatro quedaron vacías en los noventa. Un gran número entre os que nos lanzamos a otros horizontes, perdió el rumbo, se desperdigó y no se ha sabido más de ellos. Con frecuencia entonces, comenzó aparecer en el teatro cubano el tema de el reencuentro. Yvonne López Arenal, Revista Primer Acto, No. 311 V/2005, p. 108. España, 2005. Primer Acto 311 en "Cuba: juego de espejos. Cuba material en siete autores." Primer Acto 311 (2005): 96-108. Autora: Rosa Ileana Boudet.
(2) Idem.
(3) Cahiers du Cinema, No. 31, París, 1954
(4) Yvonne López Arenal, Revista Primer Acto,  No. 311 V/2005, p. 108. España, 2005. "Dramaturgias cubanas". "Seis autoretratos". Nara Mansur. Salvador Lemis. Ulises Rodríguez Febles. Yvonne López Arenal. Amado del Pino. Norge Espinosa. Primer Acto 311 en "Cuba: juego de espejos. Cuba material en siete autores." Primer Acto 311 (2005): 96-108. Autora: Rosa Ileana Boudet.
(5) Journal de Jacques Copeau.

Saturday, January 28, 2012

Virginia, “All You Need is Love”



Foto: Ulises Regueiro. Joan Vega y Miriam Bermúdez.
Virginia, “All You Need is Love”
Por Elvira de las Casas.

El mundo alucinante de Virginia Woolf es el tema que recrea Rita Martín en su obra de teatro Flores no me pongan, que se estrenó en Miami a finales del 2010 y acaba de cerrar una segunda temporada en Teatro Akuara, simplemente bajo el nombre de Virginia.

Después de haber visto esta puesta en escena dirigida por Yvonne López Arenal, lamento haber demorado tanto en verla. Pero al mismo tiempo me satisface haberla visto en su representación final, en la que se notó un trabajo de constante perfeccionamiento que devino un espectáculo acabado, con interpretaciones actorales tan bien engranadas como en la maquinaria de un reloj.

Miriam Bermúdez se lució ofreciendo una Virginia atormentada por sus depresiones y por el recuerdo del abuso sexual a manos de sus medio hermanos, así como sus memorias de la guerra y su compleja relación con su esposo judío, Leonard Woolf. Martín tuvo el acierto de no limitar su obra a una representación esquemática de la cacareada bisexualidad de la escritora y la ha mostrado como lo que fue, una mujer adelantada a su época y una de las figuras literarias más sobresalientes de la primera mitad del siglo 20, a pesar de sus recurrentes cambios de estado de ánimo provocados por una depresión crónica que finalmente la condujo al suicidio.

Eso no quiere decir que en la pieza no se aborde el tema de su relación con la escritora Vita Sackville-West, con quien la Woolf sostuvo una relación lésbica que tuvo una marcada influencia en su obra más conocida: Orlando, la biografía de un personaje que vive a lo largo de tres siglos y que ella representa en la novela como hombre y como mujer. Pero se aborda sin morbo, con la misma naturalidad con la que Martín expone la relación de Virgina con su marido y con sus hermanos.

El actor Joan Vega se mantiene durante toda la obra a la altura del trabajo histriónico de Bemúdez, conduciéndonos a través de los diferentes pasajes de la vida de Virginia, desde su niñez en Cornwall y las estancias familiares en el campo, en Godrevy Lighthouse, hasta las experiencias sexuales que le infundieron sus característicos rasgos de rebeldía.

Aunque en un momento de la pieza el personaje de Bermúdez hace referencia a Nicole Kidmann, por su caracterización de Virginia Woolf en la película The Hours, que la hizo merecedora de un Oscar en el 2002, este retrato de la escritora inglesa recuerda más al de Who’s Afraid of Virginia Woolf, la cinta de 1966 dirigida por Mike Nichols, con Elizabeth Taylor y Richard Burton en los papeles principales.

De cualquier manera, se trató de una puesta en escena innovadora, en la que López Arenal se valió de un recurso que ella domina a la perfección: el uso de la música, para crear un retrato contemporáneo de una escritora que, pese a haber fallecido hace 71 años, sigue siendo, al igual que los Beatles, un símbolo de rebeldía que no se puede limitar a un solo momento histórico.

Sospecho que los espectadores salieron del teatro pensando que Virginia, como diría John Lennon, todo lo que necesitaba era amor.

Thursday, January 26, 2012

Electra Garrigó: una lectura dramatizada que la prensa pasó por alto

 


 Foto: Miguel Pascual. Carlos Alberto Pérez, Matía  Montes Huidobro, Miriam Lezcano Brito, Lian Cenzano, Belkis Proenza, Yvonne López Arenal y Christian Ocón.

Electra Garrigó: una lectura dramatizada que la prensa pasó por alto
Elvira de las Casas 

En el recién celebrado Congreso de Dramaturgia y Artes Escénicas: Teoría y Práctica del Teatro Cubano del Exilio, que tuvo lugar en Miami, entre los días 12 y 15 de enero de 2012, recordando a Virgilio Piñera en el año de su centenario, uno de los eventos más destacados fue la lectura dramatizada de Electra Garrigó. Dirigida por Miriam Lezcano y representada por los actores de Havanafama y Akuara Teatro, Belkis Proenza, Yvonne López Arenal, Christian Ocón, Carlos Alberto Pérez y Lian Cenzano, esta lectura dio inicio a las actividades del congreso con la presencia de invitados y del público en general.

Me atrevería a decir que gran parte de los que presenciamos la lectura de esta versión de la obra más reconocida de Piñera, escrita por Matías Montes Huidobro, pensábamos encontrar simplemente eso, una lectura más parecida al trabajo de mesa realizado por los actores antes de comenzar los ensayos que a una puesta en escena con todas las de la ley. Por eso fuimos gratamente sorprendidos con una dramatización de altísimo nivel actoral y de dirección, respaldada por una acertada escenografía y un vestuario sumamente arriesgado y original. Al punto que, en lo adelante, cada vez que recordemos a esta Electra, lo primero que nos vendrá a la mente será la imagen de Belkis Proenza con un despampanante sombrero adornado por velos de varios colores, del que pocas veces pudimos apartar la vista durante la primera parte de la pieza.

Realmente el trabajo de Lezcano y de los actores que subieron al escenario de Akuara Teatro en la noche inaugural del Congreso ofrecieron un espectáculo profesional y arriesgado, del tipo que el público de Miami desearía poder ver más a menudo. Por eso es inexplicable que la prensa hispana de esta ciudad ni siquiera haya mencionado el esfuerzo de estos actores que, a pesar de pertenecer a compañías diferentes, se unieron en un mismo proyecto con la única intención de abordar con respeto y agradecimiento esta obra que marcó el comienzo de la modernidad en el teatro cubano, como han reconocido los críticos.

Los amantes del teatro latinoamericano están muy familiarizados con Electra Garrigó. Con esta obra Virgilio Piñera tuvo el “atrevimiento” de transplantar la clásica tragedia griega de Sófocles a La Habana de la segunda parte del siglo 20, y de usar la figura mitológica de Electra para reflejar la relación de pareja y los conflictos entre los hijos y los padres en la época moderna. Por eso resulta difícil imaginar que esta obra pueda ser objeto de actualización, más allá de la que concibió el propio Virgilio Piñera. Pero el talento de un buen director teatral no tiene límites, y si bien Piñera sorprendió al público de su época con un coro que, en lugar de narrar los hechos representados al estilo de los coros griegos de la antigüedad, lo hacía cantando la Guantanamera, a esta versión, repito, escrita por Montes Huidobro y dirigida por Miriam Lezcano, se la han añadido versos cantados a ritmo de rap y hasta pelucas de color neón que semejan el look de los cantantes rockeros de hoy día.

Yvonne López Arenal, en su personaje de Clitemnestra Pla, logró el justo tono dramático que esperaban de ella los asiduos a su sala de teatro en el distrito de arte de Bird Road. Y para los que no habían visto antes la actuación del actor nicaragüense Christian Ocón, fue un verdadero descubrimiento su Agamenón Garrigó, que por momentos se “roba la escena”, y que durante toda la obra estuvo a la altura de su pareja teatral, López Arenal.

La Electra que vimos durante el Congreso de Dramaturgia evidenció no solo que la obra de Virgilio Piñera sigue tan vigente como cuando se estrenó en 1948, sino además que el talento teatral de esta ciudad tiene mucho que brindar. Sólo hay que dejar a un lado los egos equivocados y trabajar con un objetivo común: darle el lugar que merece al teatro hispano en los escenarios de Miami.
Elvira de las Casas