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Saturday, October 22, 2011

Traficantes de pasión [Reseña]




Fotos de Iván Cañas.

Traficantes de pasión [Reseña]
Ignacio Granados.

Friday, October 21, 2011


La puesta más reciente del grupo AKUARA Teatro hacegala una vez más de lo que mejor distingue a su proyecto; un pulso equilibrado y una intuición, por los que sin perderse en el elitismo intelectual tampoco cae en la grosería de subestimar al público. Esta vez, la obra y el concepto mismo son extremadamente complejos y cargados de sutilezas; pero con un resultado que lo exige y amerita, y que es la mejor muestra de su devoción por las tablas. Con una adaptación de Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos, pero enriquecida con la pieza Cuarteto de Heiner Müller; Traficantes de pasión se las ingenia para explotar el viejo recurso del teatro en el teatro de verdad, integrando en proscenio un conflicto de bambalinas que se sirve del drama mismo para insinuar otro. Nunca mejor logrado el tan llevado y traído extrañamiento de Bertold Brecht, como una rasgadura en el cortinaje de la cuarta pared que deja ver lo que pasa entre los actores; desgraciadamente, dado el nivel de la crítica local, detalles como este quedarán sin ser dichos, aunque afortunadamente serán vistos por quien tenga la fortuna de asistir a este espectáculo.

Mención muy puntual e importante para Yvonne López Arenal, que además de la actuación asumió el libreto y la dirección; con lo que se dio el lujo de dibujarse la obra con que sueña toda diva del teatro, en que debe desdoblarse entre el protagónico y la antagonista... además de la actriz que las encarna. Como guante en la mano le queda el partenaire, Carlos Alberto Pérez, haciendo gala de su impresionante presencia escénica y la plasticidad de su coreografía; si bien el día del estreno —comprensible quizás, estrés probable, fact sin dudas— dejó ver un problema de dicción que va siendo recurrente, y con el que por momentos maltrató un hermoso texto. Mención especial para Joan Vega, que desanda con soltura sus tres personajes; si bien los tres no tienen la misma suerte de ser tan vistosos, yendo desde el mero incidental al climático. Llama la atención que por primera vez en Miami el travestismo teatral fue verdaderamente teatral y no manido, logrando incluso cierta descaracterización y desasosiego necesarios en el mejor de sus personajes; una criada muda, que por amor [literal] a su dueña la traiciona, y conduce la obra a una catarsis perfecta; donde el increíble guión se atreve a la apoteosis del romanticismo, con una sublimación sólo equiparable al Don Juan de Zorrilla y el ballet Giselle.

Como siempre, la producción de lujo de Alba Borrego con el concurso inigualable de Carlos Rodríguez y Sergio González; proveyendo una utilería que se impone en su valor escenográfico, y un vestuario que habla de sus recursos e imaginación. El diseño de luces, como siempre, otro lujazo envidiable; debido al genio de un Mario García Joya suelto en toda su creatividad, luego del magisterio del cine. Eso sí, la obra decididamente no es apta para menores y se recomienda supervisión para los jóvenes; porque será fino, pero el sexo es sexo, y la sensualidad desborda en esta obra que no por gusto se llama Traficantes de pasión.

Tuesday, October 11, 2011

Traficantes de pasión.





Foto: Mario García Joya.

Traficantes de pasión. 


Ignacio Granados.
Dirty City.

La nueva oferta de la sala Avellaneda en Miami tiene mucho vuelo, como ya es habitual en las producciones de su grupo residente Akuara Teatro; pero vale la pena empezar con un pequeño rodeo, que haga cierto énfasis en los recursos que despliega para lograr sus impresionantes puestas. Primero el concepto escénico, la composición tan plástica con que distribuye los movimientos y sucesos; que en el caso de El banquete infinito podía atribuirse a la maestría teatral de Miriam Lezcano; pero que en este hay que reconocer como un don especial de su actriz y directora, Ivonne López Arenal. La distribución escénica de esta nueva obra tiene mucha influencia del trabajo de planos del cine y la televisión, lo que no es extraño; Ivonne tiene amplia experiencia en cine y televisión, que han sido medios naturales a ella desde siempre; además de la influencia garantizada de Mario García Joya, productor y diseñador de luces. Sin embargo, aún así la plasticidad lograda con esta distribución y el diseño de luces siempre inteligente y eficaz de Joya, es sencillamente impresionante; llegando incluso a la misma superposición de planos con que asombrara el gran Coppola en cine con From the heart, pero con un matiz más literario que lo hace más eficiente también en su valor dramático, justo por lo teatral. La composición escénica lleva inevitablemente al trabajo de utilería y attrezzo, debido a la productora Alba Borrego; y que igual que en El banque infinito, logra funcionar escenográficamente, supliendo una de las carencias típicas del teatro miamense, como para mostrar que a veces lo que hace falta es corazón e inteligencia.

De la obra en sí, lo que puede decirse es que Traficantes de pasión es otra adaptación de Las amistades peligrosas; sólo que eso no basta para exponer el nivel de sutileza y complejidad alcanzados en esta versión, que por postmoderna logra hacerse trascendente y verdaderamente intemporal. Es decir, el conflicto queda tratado en su verdadero valor universal, en un trabajo de verdadera abstracción; que de paso impone una velocidad de thriller, ralentizada por el tono de melodiosa tragedia en que consiste, para resultar en un ritmo entrecortado y de diapositivas. De este modo, la obra logra condensar lo que ya conocemos como un drama bastante complejo; precisamente por la síntesis de la historia a los puntos claves exactos en que reside su fuerza dramática, permitiéndole este avance tan plástico como lírico.

Por lo demás, la actuación espectacular de una López Arenal desdoblada en dos personajes principales; que por su relación de protagonista y antagonista desarrolla una tensión en espiral, con un crescendo constante y sin fin, una suerte epifanía que eleva esta puesta de cámara a niveles sinfónicos. La complementa Carlos Alberto Pérez, como el coprotagonista alrededor del cual se teje la tensión; y quizás la pieza más interesante, si es que alguna puede ser más interesante que las demás, el otro desdoblamiento de Joan Vega en personajes que van desde un incidental decisivo hasta el distanciado escritor que escribe la obra. La puesta, además de preciosista, es también un resumen sobre la trayectoria de sus actores; una actriz que logra la situación dramática más soñada de cualquier actriz, un Vega que despliega sus amplios recursos y se afinca en un futuro promisorio, y un Carlos Alberto Pérez que se comporta a la altura.